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EDITORIAL

El prófugo Puigdemont, contra Junqueras y Sánchez

EL IMPARCIAL
martes 14 de septiembre de 2021, 13:31h

Como ha afirmado reiteradamente El Imparcial, Puigdemont quiere reventar la mesa de diálogo. No es que Sánchez o Aragonés hayan puesto esperanza alguna en el famoso encuentro. Más bien, van al matadero político, porque nada positivo puede salir de una reunión en la que uno solo busca pactar un referéndum de autodeterminación y el otro, no puede por la Constitución.

Y ese es el talón de Aquiles donde golpea Puigdemont desde la placidez de su refugio en Waterloo, desde su cobarde fuga de la Justicia. El expresidente huido se encuentra aislado, sin protagonismo, sin parafernalia institucional, relegado, olvidado. La Generalidad paga sus lujosos gastos, pero, en realidad, políticamente no existe. Junqueras, Aragonés y compañía, le desprecian. Y su partido, JxCat, se venga al atacar sin piedad a ERC en el Congreso de los Diputados por su apoyo a Sánchez. Pero en el Parlamento catalán, los partidos separatistas hacen el paripé porque les une el poder, el pegamento más fuerte de la política. Pero nada más les une.

De ahí, la embestida de Puigdemont a la mesa de diálogo, que aprovechará para burlarse de Junqueras por salir con las manos vacías, después de haberse dejado engañar por Sánchez.

Porque para desestabilizar la reunión, JxCat ha presentado en su lista de asistentes a Jordi Sánchez y a Jordi Turull, dos condenados por sedición recién indultados, que, además, no forman parte del Govern, requisito imprescindible para asistir. Pero JxCat se empeña en mantenerlos y no acudirá ninguno de sus miembros. El partido de Puigdemont revienta así la reunión. Era su único propósito.

Era la excusa que buscaba para desmarcarse, para no parecer cómplice, poder luego atacar sin misericordia a sus socios de Gobierno y, sobre todo, para recuperar protagonismo. Se trata solo de otra pataleta de uno de los políticos españoles más despreciables y tramposos. Pero el fugado no puede de alardear de haber reventado la mesa de diálogo. Ya estaba muerta antes de empezar. Solo hay que esperar a ver qué se les ocurre decir al salir a Sánchez y Aragonés sobre sus “trascendentales” acuerdos. Al presidente del Gobierno solo le queda ponerse cursi y empalagoso y repetir el tuit que envió el día de la Diada: ”Que el afecto, el reencuentro y la concordia nos guíen”. Que así sea.

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