www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Magia batula

Martín-Miguel Rubio Esteban
viernes 24 de septiembre de 2021, 20:28h

Este septiembre ha salido el libro Funeral y pasacalle y otras obras inéditas, del genial autor Francisco Nieva, ausente ya del mundo de los mortales hace casi cinco años. La edición y el prólogo de este tan interesante libro – todas las obras de Nieva son obras maestras, las pequeñas y también las grandes – están a cargo de José Pedreira, y está editado por Punto de Vista Editores, editorial que empieza su andadura con muy interesantes títulos. De Funeral y pasacalle ( Utopía en dos actos ) escribí hace cuatro años una humilde exégesis gracias a que me proporcionó el texto original el propio José Pedreira. En aquel comentario crítico ya pedía yo a los dioses que se representase, dada la bellísima literatura que contiene este texto tragicómico y su desasosegante mensaje. Y me consta que el propio José Pedreira intentó llevarla a las tablas, sugiriéndoselo al propio Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, pilotado entonces por el flamante don Íñigo Méndez de Vigo, pero la respuesta cayó en la castiza procrastinación, y nunca más se supo de la propuesta hecha al Teatro Nacional. Nunca es tarde si la dicha es buena, pero cuando con dinero público se subvenciona lo que se subvenciona, y se ha subvencionado lo que se ha subvencionado, no entendemos que el Teatro Nacional, como homenaje al último clásico fallecido, no haya aún representado sus textos inéditos, unos textos sagrados para los que gustan del teatro. Hoy al menos nos congratulamos de que el texto por fin haya visto la luz, aunque nació no sólo para ser leído, sino sobre todo y por encima de todo para ser representado. Está bien subvencionar espectáculos que divierten, o aquellos otros que se aprovechan de forma oportunista de los valores de primera línea de lo políticamente correcto – lo cual no deja de ser una repugnante paradoja: mercadear con nuestros ideales más nobles, prostituirlos, y de forma nauseabundamente antiartística y bárbara -, pero tampoco es malo, de vez en cuando, subvencionar las producciones de nuestro Teatro Clásico contemporáneo.

Si la obra de Francisco Nieva no es defendida como se merece – el dramaturgo español más grande de los últimos cincuenta años – por el Teatro Nacional, el Instituto Cervantes o la propia Calcografía Nacional, ¿para qué sirve un Ministerio que se ocupa de la Cultura Nacional? ¿Para qué sirve un Ministerio sin ningún mecenazgo a favor de las grandes obras maestras de nuestra Literatura y Teatro? Desde luego sólo el mecenazgo de lo excelso (“hypsêlós”) puede justificar la nómina de los funcionarios empleados en la Sección de “Cultura” de dicho Ministerio.

Pues bien, el libro al que nos referimos, además de contener Funeral y pasacalle, también incluye otras pequeñas obras ( pequeñas, pero maestras ) inéditas, como son Misa del diablo. Saine T para monaguillos, Farsa y calamidad de doña Paquitas de Jaén y Magia Batula. Auto satírico de varapalo. Hablemos en el artículo de hoy de esta última. Aunque en la Nota Previa de la obra Nieva nos señala que “viene a ser un alegato feminista, con su correspondiente moraleja”, no sé yo muy bien hasta qué punto lo es, qué de ironía tiene tal afirmación y qué dirán las feministas que abrazan el feminismo de hoy de la deliciosa Magia Batula. ¿No será la Nota Previa parte de la ironía que nimba todo este auto satírico, como el decir que su construcción es aristotélica, porque encierra una complicada anagnórisis, un “deus ex machina” y una espectacular catarsis? La tribu de los Batula ya sale en dos novelas cercanas al terror, La mutación del primo mentiroso, donde se le atribuye poderes nigrománticos, y en el espeluznante cuento gótico de Los mismos, en que son capaces de detener la vejez de modo siniestro y con resultados más pavorosos que la propia vejez. Pero la sátira de Magia Batula no es para nada siniestra, sino muy divertida, y sus simpáticos personajes Mago Bato, Tía Beto, Carnicero Bito, Chica Boto y Primo Butu nos hacen pasar un buen rato con unos mensajes cortantes de doble filo, que pueden herir la susceptibilidad de los ciudadanos más entregados a lo políticamente correcto. Aquí un nuevo feminismo triunfante, que supera y tritura al viejo, está representado por Chica Boto quien, gracias a que se convierte en hombre, es capaz de redimir de la superstición a Tía Beto, a la que el Mago Bato tiene atenazada con sus poderes mágicos fundados en la superstición. Atenazada, que no sumisa, pues que no para de despotricar contra el Mago a pesar de los mágicos castigos con los que se la sanciona una y otra vez a la graciosa concejala Tía Beto. Porque aunque la mujer llega a ser autoridad política - concejala -, no por ello desaparecen las supersticiones vernáculas. En realidad, la explosiva, descarada y exuberante Boto pasa a ser hombre – muy bien dotado, por cierto – sin dejar de ser mujer de subrayadas curvas. “Le sobra de todo”, llega a decir de ella Bato. La farsa aristofanesca – utopía despendolada – llega a su cénit: “Aquí tiene que cambiar todo y ha de volverse la tortilla”, objetivo igual al de la Praxágora de Las Asambleístas. No es la mujer convertida en hombre quien cambia la historia de la tribu de los Batula, sino la mujer-hombre, con culo y tetas de mujer, y miembro de hombre. Y ello hace que el orden nuevo no sólo asuste a los machos, sino también a las mujeres. El genio de Nieva estaba pronosticando, sin duda, los nuevos movimientos que vendrían después del feminismo – aquí representado por la valiente concejala Beto-.

La Humanidad es supersticiosa; marcha de superstición en superstición, y si sale de una es para caer en otra. Frente al androginismo del monstruo Boto, Tía Beto, la concejala Beto, ha luchado contra el despotismo masculino sin abdicar de su sexo de mujer jamás. Y aunque la tiren mil veces al suelo, se levanta mil veces mujer. El feminismo es una posición reiterativa. De hecho, el propio mago Bato lo reconoce: “Eres una heroína de muy mala pata”.

Esta farsa aristofanesca sirvió a Nieva para anunciar el fin del feminismo, y la llegada de algo nuevo que ya tiene su gloria en las grandes calles de todas las ciudades del mundo. Pequeña obra maestra que muy pronto será representada en la Imprenta Nacional de Concepción Jerónima.

Martín-Miguel Rubio Esteban

Doctor en Filología Clásica

MARTÍN-MIGUEL RUBIO es escritor y catedrático de Latín

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (20)    No(1)

+
2 comentarios