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DESDE ULTRAMAR

De Canarias a Dubai 2020

Marcos Marín Amezcua
jueves 07 de octubre de 2021, 19:39h

Las recientes semanas proponen temas complejos para abordarse con insaciable atención. Empecemos por el volcán de Cumbre Vieja en La Palma, Canarias. Es pasmoso ver su inagotable potencia y destructora manifestación arrasándolo todo, con la impotencia ante la lava intocable mientras se desplaza envolviéndolo todo, impenetrable cuando se enfría. Solo puede uno externar su solidaridad a Canarias y a España toda, por semejante expresión tan abrumadora de la naturaleza.

De España llegó Santiago Abascal a México en septiembre pasado, trayéndonos un papelajo llamado Carta de Madrid que combate al comunismo que nadie espera ni avizora y una palabreja, Iberosfera. Demasiado eurocéntrica para triunfar e incluir; acaso quiera ser el nuevo centinela de Occidente (risas), pese a que la intentona de alianzas se evaporó entre los mexicanos que reconocieron su error de acercamiento al buscarlo, vapuleados por una sociedad democrática que, como la española, sabe bien de qué prescindir rechazando discursos casposos.

Cosa muy diferente sucede con Merkel. Un personaje en toda regla que marca la Europa de inicios del siglo que corre. No exaltaré su ambivalente figura de forma hagiográfica destacando su santidad y distracción alardeadas por sus analistas más acuciosos, endiosándola, creando un baturrillo que no daría para una biopic, aunque todo se andará. Eso sí, se marcha porque toca, dejando Alemania en la incertidumbre política, no por nombres, sino por estrategias. Pese a sus ambigüedades y pragmatismos, cuando no parálisis o evasivas probadas, en México se la usó hasta para decir que ella a diferencia de López Obrador, no culpaba al pasado. Cierto, solo que ella tuvo a Schröder de antecesor –puente con su padrino Kohl– ambos con mano firme para enfrentar e impulsar un proyecto europeísta y unificador que sentó bases fuertes sobre las que Merkel actuó. Cuán distinto del mexicano recibiendo el país quebrado, saqueado por los priistas, mal gobernado por los panistas. No cabe duda de que no había punto de comparación.

Todo esto eclipsa los rumores acerca de que Gran Bretaña buscaría unirse al T-Mec. No se enfrentó a Merkel, cesó a dos premieres y efectuó el Brexit para eso, pero rondan de nuevo tales murmuraciones y cabe aguardar y cautela como en el no materializado divorcio del príncipe de Mónaco. Más certezas que rumores son los Pandora Papers, que están peor que los Panama Papers, salpicando por doquier embarrando a todos hasta las cejas. La pregunta es ¿por qué evadir ingentes capitales? ¿qué hay con los esquemas tributarios que lo propician? Y los que sean fortunas de ladrones y prestanombres como se presume de políticos mexicanos, que paguen. Punto.

Y en tanto Europa se entretiene con la quiniela alemana, pasan dos cosas dignas de citarse: 1) China decreta la ilegalidad de las monedas virtuales. Eso mientras no apuntala al yuan como referencia y, 2) Se planta regulando empresas tecnológicas opacas por el uso de algoritmos. Cederán, pues su mercado, pese al nacionalismo tecnológico chino, sigue siendo prometedor. Por otro lado, la crisis de los submarinos al cancelar ¡Australia! el contrato con Francia haciendo la jugarreta a los yanquis al adquirírselos a ellos como rearme antichino, lleva al ahuevado Macron a decir que no entiende lo sucedido. La prensa en español australiana revela el azoro generado en las antípodas con un enjuague que desconocían. Tanto descuerdo por el acuerdo es por desequilibrar el Indopacífico. Hasta India se inquietó, mientras China sostiene los diferendos del Mar de China con Filipinas, Japón, las Coreas, incluso. Tiene para todos. Habida cuenta de que todos defienden con los dientes un milímetro de agua en ese mar, se sueltan rumores de guerra entre China y Estados Unidos. Recuerde que se dijo hace unos años que para 2020, ambas potencias tendrían sus ejércitos frente a frente. Pues ya estamos en 2021. Usted no pierda detalle sin inquietarse, que los chinos están en todo, montándose viaje al espacio, regresando tan frescos. Así de chulos, van.

Y prosigue el debate por la aplicación de la tercera dosis de la vacuna –sirve o no, se la requiere o no– mientras se asegura que dos no son suficientes al tiempo que se clama desde la OMS que se opte mejor por vacunar a los países que no han recibido ni una, siquiera. Lo hemos dicho en esta columna: poco se gana si solo se vacuna a una parte de la Humanidad. La otra parte no debe quedar desamparada o será un efecto bumerán y su desamparo es inadmisible. Tipo “ráscate cómo puedas”. En ese intríngulis nos topamos con la postura de la UE y EE.UU. de no reconocer cuantas vacunas ya hay, cerrando las puertas a quienes ya las recibieron. Y quieren tercera dosis sin dar a terceros. Todo es un error mayúsculo por la sencilla razón de ser preventivas igual que las reconocidas por ambas. Son vacunas. Hay mucho qué trabajar para evitar soterradas rivalidades con Rusia o China favoreciéndose al COVID-19. Se usen unas u otras, los contagios no han cesado, así que desconocerlas y a sus portadores, no es el camino. Sí el reforzar la vacunación masiva echando mano de todas. Y aun así no hay garantías, sino de acaso ver favorables resultados cuando se consiga cubrir a más personas. El virus no se fortalece con la máxima “no hay peor vacuna que la que no te pongas”.

Tal y como sucedió a los JJ.OO. de Tokyo 2020, la Expo Universal de 2020 se aplazó y el viernes 1 de octubre de 2021 finalmente abrió sus puertas. Promete Dubai 2020 (conserva su nombre comercial). Un hito: sostener el recinto de Dubái sin visitantes por un año y con expectativas inciertas, tornando más interesante la primera muestra realizada en el mundo árabe. Y en este año, el del 170 aniversario de la primera de Londres 1851, es muy significativo. El pabellón de México es una apuesta, augurándole el mejor de los éxitos en este trance.

La semana nos deja la confirmación de que el gobierno priista mexicano sí falseó la verdad de los estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa en 2014. Las complicidades apuntan a policías municipales, a militares y al crimen organizado. El alcalde involucrado de Iguala era un expriista de reciente salida, así que sus colusiones eran de corte priista. Ignoramos dónde parará esas investigaciones nuevas no amarradas a contubernios priistas. Cada nuevo hallazgo enloda al PRI. Más complicada es la crisis humanitaria de los haitianos, en ambas fronteras, sur y norte, de México. La crisis haitiana coronada con el artero asesinato de su presidente, orquestado desde territorio yanqui y esbirros colombianos o locales, aparejó nuevos éxodos. Mientras Biden juega con la patata caliente sin saber bien a bien qué hacer y no plantea derroteros novedosos que frenen la migración hacia su país, México seguirá siendo la cabeza de turco y el país de paso, pues muchos migrantes siguen quedándose aquí y cada vez más llegan de lugares remotos, en demasía. Conmina tal crisis a buscarse soluciones urgentes entre todos.

La reciente reunión de la CELAC, exitosa en su convocatoria, no tanto en sus resultados y menos en cuestionar abiertamente a la OEA como llegó a insinuarse, más sirvió para oír recriminaciones entre mandatarios centro y sudamericanos que en mejores acuerdos, uno de ellos el migratorio. Mas la reunión en sí misma, es un triunfo. Y se queda en eso, lamentablemente. Con renovado brío, México nuevamente refrenda su compromiso regional y es desde el pasado 13 de agosto la sede de las conversaciones entre el gobierno y la oposición venezolana con la mediación noruega. La rispidez, las tarrascadas de unos y otros comprometen el resultado, pero es significativo que sean los venezolanos y no los majaderos yanquis metomentodo como Pompeo, quienes articulen soluciones, de haberlas. Ser sede de estas conferencias reposiciona a México y es no quedarse en meras palabras. Actuar, implica y es loable que se sienten a dialogar tan irreconciliables adversarios. Y la política exterior mexicana reanuda ese espíritu gestor de paz.

De las extraviadas declaraciones de la señora Ayuso en su visita a EE.UU. me ocuparé la semana entrante, casado el tema estupendamente con la remoción de una estatua de Colón en Ciudad de México. Anda suelto mucho falsario, eso sí.

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