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TRIBUNA

Nuestra pequeñez en el insondable universo

jueves 11 de noviembre de 2021, 20:14h

Más allá de considerar que he sido, soy y seré un permanente aprendiz en cuanto se refiere a la dura faena del vivir en medio de nuestra pequeñez en el insondable universo del que somos parte en dimensión cuántica infinitesimal, más de una vez he incursionado en temas que escapan a mi más que limitada comprensión humana.

Y hoy vuelvo a este muy limitado tema para mí, porque muchas veces no tomo real conciencia de cómo la multiplicación exponencial de un grano de arena forma un inmenso desierto; de cómo una gota de agua multiplicada le da nacimiento a las corrientes que desembocan en el ancho mar, de forma semejante a la que cinco panes y dos peces, al multiplicarse exponencialmente, fueron suficientes para alimentar a una multitud, y todavía mantener varias canastas más para repartir entre hambrientos rezagados…

A muchos integrantes de nuestra especie, les cuesta mucho comprender que no todo depende ni dependerá de nosotros, que no hemos sido el origen de nada, sino que se han movido energías y fuerzas superiores, las mismas que le han dado origen a la Creación cósmica universal, a la vida misma de las diferentes especies, y a su evolución a través de los siglos…

Pero considero que poco a poco, en la medida en que nos vamos mereciendo grados de elevación en el vivir y en el conocimiento, se nos va revelando La Verdad.

Intentaré fundamentar estos conceptos previos, desde mi manifiesta poquedad, luego de recurrir con mi vocación lectora a los que saben más, mucho más que yo, considerando algunos de los aspectos que a continuación menciono:

-Mediante la alta tecnología aplicada hoy a la investigación, la velocidad de la luz, por ejemplo, nos revela realidades que son solo una ilusión, ya que cuando nuestros ojos contemplan el cielo en las noches estrelladas las señales luminosas que descubrimos a cada instante, nos están mostrando un muy lejano ayer, que, en razón de las inconmensurables distancias, ni siquiera puede ya existir…

-Se procesan muchas teorías, pero no abundan las certezas en cuanto a magnitudes estelares, a atracciones gravitatorias, al origen mismo de los universos detectados, a los pozos negros, a los orígenes de la vida y a si ella existe o no en otros planetas o sistemas planetarios por ahora desconocidos e inimaginables, tal como la concebimos en cantidad y naturaleza, pues hay aspectos que superan la capacidad cognitiva hasta de los científicos que requieren cada vez más, el auxilio adicional de una avanzada tecnología para poder apenas aproximarse, y explorar en esos insondables infinitos…

Pero si todavía no se ha llegado a conocer ni a dominar, el funcionamiento de la fabulosa ingeniería genética de la naturaleza humana en algunos de sus órganos vitales, como es el de nuestro cerebro, ¿cómo no nos va sorprender que no conozcamos respecto al insondable universo, magnitudes y conceptos que superan nuestro entendimiento?

La que es sin ninguna duda infinita es nuestra pequeñez, al no tener la posibilidad de abarcar en nuestra mente, realidades, magnitudes, y atracciones del universo en transformación constante…

¡Si hasta nos cuesta enfrentar con éxito algunos apremios y circunstancias que nos rodean, por los cuales tenemos que aferrarnos a una actitud, a una firmeza conceptual que nos permita capear temporales o recurrir al fin al refugio esperanzador que no forma parte de este mundo, sino de otra dimensión!

En Cosmología se sostiene: “Por cada mil millones de partículas de antimateria que existieron, había mil millones de ellas y sólo una partícula de materia.

Y cuando la aniquilación mutua terminó, solamente unas mil millonésimas sobrevivieron, y ese es nuestro universo actual”.

La velocidad de la luz es de aproximadamente de 300.000 Km/s.

Esa velocidad necesita 8 m. para recorrer 150 millones de Km que son los que separan el Sol de la Tierra.

Tal distancia, hace que, contemplando el cielo en las noches estrelladas, lo que estamos viendo es una apariencia, es la ilusión de lo que no existe, porque ya puede formar parte del pasado…

Debido a la distancia, la luz de una estrella demoraría unos 642 años luz pueda llegar a nuestros ojos.

Si saliera en este instante la luz de nuestra galaxia espiral vecina Andrómeda, al llegar a nosotros la veríamos como era hace dos millones y medio de años atrás…

Einstein llegó a expresar desde su mente eminentemente científica: “El pasado, presente, y futuro, son sólo ilusiones, aunque sean persistentes…”

“Dentro de 1200 millones de años, el sol comenzará a cambiar, según el hidrógeno que se vaya agotando en su núcleo.

Cuando se acerque a la edad de 8 mil millones de años, se quedará sin hidrógeno, y comenzará a consumir helio, cambiará su tamaño, variará su luminosidad”, etc., y ocurrirán en la tierra fenómenos y transformaciones imprevisibles, que ni siquiera podemos llegar a imaginar, y que más vale desconocer por el bien de nuestra especie…

Con la tierra degradada al papel de un planeta que gira alrededor de una estrella (el Sol), entre los miles de millones de estrellas en una galaxia, a su vez entre miles de millones de galaxias, podemos tener una idea de “nuestra pequeñez en el insondable universo”

Es tal la vastedad de lo que ignoramos, que es mejor dejarlo así, para que sean los científicos quienes puedan ir avanzando en estos temas que superan nuestro nivel de captación…

¡Y pensar que hay gente que se sobrevalora, y cae en la trampa de la soberbia, al creerse “superior e iluminada”, ignorando que solamente podemos llegar a ser portadores de una luz que no es nuestra, pequeñas luciérnagas imperceptibles, chispas efímeras de un fuego en la fragua inextinguible del Amor...!

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