En la famosa película de Alfred Hitchcock, Con la muerte en los talones, Gary Grant interpreta el papel de un alto ejecutivo de una empresa de publicidad y se refiere a esta diciendo que en el mundo de la publicidad, la palabra mentira no existe; en su lugar, se emplea el término exageración. ¿Qué se emplea en el mundo del periodismo? El uso excesivo de lo verosímil.
En las horas posteriores a aquel terrible atentado del 11-M, y cuando ya se abría paso la autoría del terrorismo islámico, se publicó la noticia de la existencia de un terrorista suicida entre los fallecidos que viajaban en los trenes. Era una noticia verosímil pues gran parte de los atentados cometidos por terroristas islámicos llevan la fanática marca de la autoinmolación. Sin embargo, a medida que avanzaban las investigaciones sobre el atentado y sus autores, la tesis del terrorista suicida iba perdiendo credibilidad. Finalmente, la noticia resultó no ser cierta. Hoy, la opinión pública asume que aquella noticia no era verdadera. Incluso, los medios de comunicación que la publicaron reconocieron que no hubo terroristas suicidas en el atentado del 11-M. Lo que comenzó siendo una noticia verosímil, jamás llegó a convertirse en verdad.
En su origen la prensa no era tanto un medio de información, como un arma de combate y lucha política. Proliferaban periódicos y diarios que se adherían públicamente a un partido o movimiento político. Pero a finales del XIX, tuvo lugar un suceso que supuso una importante transformación del periodismo: el llamado crimen de la calle Fuencarral de Madrid. Este asesinato motivó que los diarios postergaran el interés político en beneficio del interés informativo. El periodista ya no se dedicaba a desprestigiar o criticar al adversario político. Su nueva tarea consistía en comunicar noticias e informar de sucesos al público. Con la prensa convertida en un medio de información, esta se consideró un bien social de carácter universal, y el periodismo una profesión cargada de responsabilidad social y comprometida con los ciudadanos. Años más tarde, las Constituciones de los Estados liberales proclamarían el derecho a la información como un derecho fundamental.
Todo periodista tiene un compromiso con la verdad y la transparencia. Eso significa que cuando ocurre un suceso o se produce una noticia, el periodista debe comunicar ese suceso o esa noticia tal y como se ha producido. Eso es información. Si el periodista interpreta el suceso o la noticia, o realiza una valoración sobre lo ocurrido, entonces opina, pero ya no informa. Dar una noticia no debe implicar una toma de posición; en cambio, analizar la noticia, sí que supone tomar partido o decantarse. Esto es de primero de Periodismo o de Derecho. Es igual, pero uno de los mayores estragos en las modernas sociedades democráticas de hoy consiste en engañar al ciudadano haciéndole creer que se le está informando, cuando, realmente se le está transmitiendo una opinión. Y eso es tanto como mentir. Aunque denunciar esa mentira quizás sea una exageración.