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TRIBUNA

Unos y otros…

jueves 09 de diciembre de 2021, 20:41h

En estos días de vacaciones en los que mi interior se nutre de la maravillosa naturaleza de la Sierra de Gredos que se nos ha regalado, pienso, por contraste, en el presente de este mundo convulso y en ocasiones confuso, y reflexiono acerca del comportamiento de “unos y otros”, y en las consecuencias que al fin “todos” de alguna manera, tenemos que afrontar y responder, dado que nadie se escapa de una porción de responsabilidad que siempre influye en el caminar colectivo, dependiendo de lo que cada quien haya forjado en cuanto a su elevación personal en la fragua inextinguible del Amor y en la priorización realizada de su “yo” extendida al “nosotros”…

Y vienen a mi mente las cúspides piramidales en las que unos ricos y muy poderosos reinan intocables, e insensibles, mientras otros son por lo general ignorados, subestimados, manipulados por quienes ostentan cetros de su poder que muchas veces ni siquiera han conquistado

A quienes peinamos canas, se nos ha venido encima un mundo nuevo, un mundo al que, por diversas razones, sentimos no pertenecer, pero como estamos en él, en compensación de esta maravilla de la vida que a “todos” nos han dado junto dones potenciales para no padecer, procuramos constituirnos en seres útiles a nuestros semejantes…

Sintiéndome interpelado por todo cuanto me rodea, he resuelto desde temprana edad optar por un caminar por senderos en los que el Amor, la Verdad, y la Libertad, son para mí valores imprescindibles que le dan verdadero sentido a la existencia, sin los cuales no es posible abrir el portal que nos abre paso hacia la Dignidad…

Unos, sostienen que los que así piensan y obran, son seres molestos, y tener muchos años se considera ser un producto descartable, que debe colocarse en las góndolas de la liquidación, por su inminente caducidad…

Otros, en cambio, consideran que la edad de cada quien, es la que cada uno responsablemente se haya forjado y honestamente sienta, ya que se pueden tener muchos años con manifiestas señales y cicatrices por fuera, y mantener la frescura juvenil por dentro…

Unos se olvidan de que ya en el mañana cercano de sus días, pasarán a formar parte del colectivo que otros integran, al que tanto critican, creyendo que el tiempo no pasará y les permitirá mantener una juventud inmaculada y eterna…

Para unos el transcurrir del tiempo, es un inagotable e indetenible tesoro que gota a gota se va, y por ello se esmeran en aprisionarlo para que en cada amanecer poder dar gracias por un nuevo día de vida, aplicado a amar a quienes no han amado, a dar lo que todavía no han dado, a perdonar a quienes no han perdonado.

Para otros, estos ejemplares van cayendo en el tobogán de la declinación, que viven hostigándolos, reclamándoles sacrificios, y el abandono de los jolgorios, del ya y de la inmediatez que terminará por condenarlos…

Unos, se mienten para luego mentir, injustos e hirientes, sin respeto hacia sus mayores, apartándolos hacia residencias o casas de salud, el gran negocio de la sociedad moderna, archivándolos donde no molesten, olvidando lo que han sembrado en trabajo y amor… Otros, los mayores con el corazón desgarrado, van soportando encierros, y enfermedades, condenados a lacerantes olvidos, y a que la soledad invada sus corazones…

Unos, no tienen control sobre sus propias vidas que llegan a escapárseles de las manos, y otros atesoran la experiencia, la sublime ventura del vivir…, para darla a sus semejantes…

Unos, sin valorar el divino tesoro que les han regalado, dejan que se diluyan sus potencialidades por las puertas que ellos mismos cierran por sus antojos y hasta pierden oportunidades, incluso con su descuidada apariencia exterior reñida con los hábitos normales que se empeñaron en perder; mientras otros, sin desfallecer, se esmerar por enaltecer los frutos del saber, y el obrar, tratando de seguir subiendo al “ring” desde el cual se pelea en buen sentido la vida, procurando buen sentido para su existencia, y desde el alma insistir intentos renovados, con permanentes desafíos en pos de resplandores en horizontes nuevos…

Unos, imponen exigencias, haciendo la plancha en la comodidad de la nada, con la insultante postura de sostener que para qué tantas exigencias, y tantos sacrificios, “para esta vida de mierda que nos han dejado…”, siempre culpando a los otros, sin mirar hacia adentro de sus almas colmadas, de hielos y vacíos…

Unos, sin actitud positiva, sin adecuada responsabilidad ni personalidad para dar testimonios de sacrificio y superación, quedan excluidos del mercado del trabajo, formando familias sin ejemplos para sus hijos, sumándose al colectivo social de “necesitados”, recurriendo a centros en los que se distribuyen alimentos, en donde otros, ofrecen su tiempo, su caridad, y hasta su dinero en el servicio del voluntariado, para paliar el hambre de semejantes …

Unos, que no son pocos, intentan indicarnos cómo educar a nuestros hijos y nietos, qué ideas y valores inculcarles, haciéndolo desde los pedestales que ellos mismos se montan para difundir sus ideologías con sus riquezas e inmenso poder, con la artera intención de dictarnos e imponernos “un nuevo orden mundial”, valiéndose de instrumentos de comunicación, ONGs, mediocres amanuenses y rufianes a sus servicios, siempre comprados por cierto, para embaucar a otros, nosotros, en sus planes expansivos de conquista, que influyan en nuestros hábitos y en nuestras formas de pensar para conducirnos…, tratando de que el oscurantismo cultural reinante en muchas partes del mundo, no se apague porque es lo que más les conviene…

Unos, dictadores que explotan a sus pueblos, vengan de donde vengan, que en muchos casos ni siquiera han conquistado las enormes riquezas que explotan del subsuelo terrestre o marítimo que gobiernan, se dan el lujo insultante de revestir con placas de oro las griferías de sus baños y sus utensillos de uso cotidiano, mientras otros…, sus pueblos, viven sometidos, silenciados, sin acceso a ninguna información, sin opinión, sin libertad, aislados, explotados, sin ningún grado de dignidad, llevados en muchos casos a una diáspora fatal…

Unos, anteponiendo siempre el dinero y el poder que los embriaga, haciendo cálculos de conveniencia, monotemáticos respecto al tema dinerario y a soberbios cálculos de beneficios, de los que no pueden desprenderse…; y otros…, con el Credo del Amor, ofreciendo todo lo aprendido en las aulas a la intemperie a cielo abierto de la Universidad de la Vida que son en las que más se aprende, sintiendo el secreto encanto de la conquista en toda su extensión imaginaria…

Están manifiestamente presentes también, en este mundo nuevo, unos que se creen con derecho a insultar y a amenazar, a todos los que formamos parte de esta gran Nación que es España, tildándonos de “víboras carroñeras, con graves defectos en nuestro ADN”, ante el silencio cobarde y cómplice de quienes tendrían que pararles el carro a esos caballos desbocados con lenguas muy largas, mientras otros, testigos de tanta perversidad, observando a quien lo tolera todo, con tal de mantenerse a cargo del timón pagando el chantaje que le cobran pero que él no paga…

Unos que en su momento respaldaron en la presidencia de la Generalitat a un servil amanuense, que ha sido descalificado como político no apto para ese cargo, y que ahora goza igualmente con el cobro de cuantiosos ingresos en forma inmerecida, y otros, festejando que se haya hecho justicia, aunque tarde, sobre ese “ejemplar” que no se avergüenza de lo hecho y las barbaridades que ha dicho…

Unos, insolentes soberbios al amparo de un aforo que los protege por ahora de ser responsables de la situación, y que otros, sufridos testigos y sintiendo, comprobando y deseando que los insolentes se estén cavando su propia fosa política, puesto que se merecen responder por sus errores, por sus excesos, por sus responsabilidades civiles, jurídicas y eventualmente penales, debido a que han matado décadas de concordia, desarrollo y prosperidad…

Unos, subestimando, desdeñando la historia repleta de testimonios de grandeza, ignorando olímpicamente tradiciones partidarias, soberbios, altaneros, con el actual timonel a la cabeza de España, que ha demostrado estar dispuesto hasta a aceptar la bajeza de la deriva ante la que se ha doblegado, y otros, contemplando con estupor cómo se ha canjeado una conducción, con cobardía y mintiendo, por el mezquino precio de conservar un apetitoso sillón en La Moncloa.

Unos, que en Catalunya intentaron todo para imponer sus ideas llevándose por delante la Constitución y el Orden legal vigente; y otros, con la convicción de que en España no hay presos políticos, sino políticos presos, encarcelados por lo que han hecho sin el menor atisbo de arrepentimiento, por sentencias judiciales firmes y debidamente fundadas…

En realidad, si lo pensamos bien, “todos” somos en algún grado “necesitados”, unos y otros nos necesitamos, porque “todos” somos propensos a caer en las trampas que nos tienden quienes intentan manipularnos hasta el punto de digitar nuestros destinos…, o podemos caer en el abismo de nuestros propios fracasos…

Y frente a estas consideraciones lo que intento hoy, es mantener mis señales de alerta frente a los peligros latentes que nos envuelven…

Me afilio al despertar individual de los individuos, para que, en ninguna circunstancia, seamos manejados como muñecos sin alma, títeres sin voluntad

La maldad enquistada en el alma del “hombre viejo”, de algún modo tiene que ser vencida por Amor y la piedad…, por el “hombre nuevo” que debe nacer o renacer, y que seguramente ya está entre nosotros…

Unos y otros, “todos” somos necesitados”, todos soportamos carencias, todos podemos llegar a equivocarnos, “todos” podemos tropezar y caer.

Pero lo que más importa si ello ocurre, es que nadie permanezca caído pidiendo clemencia, pues bastará que uno o unos se detengan para que otros los ayuden a ponerse de pie, y “otros”, les tiendan la mano con el alto propósitos de reiniciar y continuar su caminar sin desfallecer…

Todos necesitamos vivir comprometidos a sacudir nuestras modorras, a desprendernos de nuestras ingenuidades, a no hacer la plancha “panza arriba”, esperando que todo nos lo den, siempre exigiendo sin dar, culpando a los demás, sin transpirar la existencia con sangre, sudor y lágrimas, si ello fuese necesario…

En el complejo ajedrez del vivir, unos y otros, desarrollamos estrategias, mientras unos juegan con fichas o cartas marcadas, otros preferimos el juego limpio, corajudo, despojado de trampas, y vamos al frente con la tranquilidad de conciencia, de no tener dos caras, como las monedas…, y hasta con la honestidad de olvidarnos de nosotros mismos…

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