El neerlandés salió mal y se apoyó en 'Checo' Pérez para sobrevivir a la exhibición del inglés. Pero no pudo. Un safety car cambió todo y dejó la pelea del Mundial para la última vuelta. Y ahí 'Mad Max' se impuso con agonía.
La Fórmula Uno confirmó esta temporada su reconquista del interés del aficionado. Lo hizo con una batalla cerrada por el título. Al fin se borró el intercambio de dinastías que llevaban firmando en estas décadas Red Bull y Mercedes. Ambas escuderías lo apostaron todo en los monoplazas de sus cabezas de cartel y ese meteórico esfuerzo deparó una maravilla de campeonato. Max Verstappen y Lewis Hamilton llegaron a la última carrera empatados a 369,5 puntos. Una situación que no se veía desde 1974, cuando Emerson Fittipaldi derrotó a Clay Regazzoni.
En juego estuvo en el Gran Premio de Abu Dabi el récord absoluto de entorchados en el Mundial de pilotos. El británico empató en 2020 con Michael Schumacher en ese elitista logro y se dispuso a convertirse, según los números, en el mejor piloto que jamás ha conocido este deporte. Pero el neerlandés, que llegaba primero al haber ganado más veces en este curso, había apretado con todo para descorchar la gloria precoz que tanto anhela. En resumen, se vería un mano a mano definitivo entre el coloso inglés (36 años) y la perla (24 años) que ya había subido al podio en los dos últimos Mundiales.
Una treta estratégica de la escudería austriaca en la clasificación sabatina, con Sergio 'Checo' Pérez de por medio, borró de un plumazo las buenas sensaciones que Toto Wolff había degustado desde el jueves. 'Mad Max' saldría desde la 'pole' y con neumáticos blandos, al tiempo que Lewis empezaría desde el segundo escalón de la parrilla y con gomas intermedias. Con Valtteri Bottas fuera de juego (sexto en la salida) en su rol de apoyo al jefe de filas isleño. Es decir, el prólogo debía beneficiar al neerlandés.
El semáforo se apagó con una tensión y emoción que costaba recordar en la Fórmula Uno. Y se encendió una guerra psicológica que ha regalado pasión y polémica -en Arabia Saudí, Silverstone, Monza y Sao Paulo- a partes iguales para la crecida hinchada. El director de carrera, el australiano Michael Masi, había avisado tras los incidentes de carreras anteriores que no pasaría ni una. Sin embargo, siete curvas tardó en ser escrutado. Verstappen salió mal, Hamilton se aprovechó y el neerlandés se tiró con la agresividad que le caracteriza en la séptima curva. El inglés se fue fuera de la pista y se incorporó al trazado sin devolver la posición y con más de un segundo de distancia.
Max, Red Bull y Chris Horner entraron en llamas y se quejaron con dureza al director de carrera. Mas Lewis se escaparía a dos segundos y medio, anulando por completo la eficacia de la goma blanda montada por su rival. Con Carlos Sainz rodando cuarto (ganó una posición en la salida) y Fernando Alonso manteniendo su undécimo puesto seguían las protestas de la escudería austriaca. Aunque los comisarios habían decidido ya que la maniobra de Verstappen sacó de la pista a Hamilton. No se iba a investigar más y les tocaba remontar en la carretera.
Apilaba vueltas rápidas el británico al tiempo que Red Bull se estrujaba la cabeza para descifrar cómo pillar a la flecha de Mercedes. En la vuelta 14ª ya pasaba de seis segundos la brecha, con lo que mandaron a 'Mad Max' parar y poner gomas duras. La solución de urgencia, no les quedaba otra, pasaba por buscar el adelantamiento en el juego de boxes. Pero Mercedes copió la estrategia para protegerse y Lewis montó duros de inmediato. Pensaban en el campeonato y no en una carrera que lideraba, entonces, Pèrez. El mexicano debería frenar en pista al contrincante de su compañero. Casi como fuera necesario.
Yas Marina se había desnudado como un circuito que complicaba los adelantamientos y Verstappen lo notaría en pleno baile. Salió por detrás de Carlos Sainz y una buena versión del madrileño bastó para taponar su progresión. Encontró aire limpio el centroeuropeo con ocho segundos de desventaja en relación con un Hamilton que se pegó a Pérez en la vuelta 20ª. Y el azteca realizaría una trabajo sensacional de equipo. Bajó a dos segundos la distancia entre los gallos con un pilotaje defensivo impresionante. El punto de inflexión ansiado por los austriacos estaba dado. Con más de media carrera por delante.
Pero el problema de Verstappen volvería a salir a flote: Hamilton era más rápido y se estaba exhibiendo. En la vuelta 29ª, momento en el que Kimi Raikkonen se jubilaría oficialmente -su Alfa Romeo dijo basta-, la brecha creció hasta pasar los cuatro segundos. El aspirante juvenil rezaba por la irrupción de un safety car. Algo ajeno al tú a tú aparecía como la única posibilidad de remontada. Y sobrevino un safety car virtual que Red Bull aprovechó para renovar los neumáticos del neerlandés. Quedaría con casi 18 segundos desventaja pero con gomas nuevas. Lewis debía regatear con sus ruedas duras y 19 vueltas hasta el final.
De repente había carrera, puesto que no se iban a realizar más paradas. Max desfrutaría de un horizonte optimista, en una contrarreloj agónica por el título. El inglés compartía dudas con su equipo, sus neumáticos podrían caer a tiempo para que el Red Bull le pasara en un desenlace espectacular. Ahora era Max el que amontonaba vueltas rápidas. Y entraron en los 10 últimos giros con 12 segundos entre ellos, con doblados atravesándose. Y con Sainz rodando cómodo en la cuarta plaza. Alonso yacía noveno.
A ocho vueltas de la conclusión Lando Norris pinchó y puso en alerta a Mercedes. Aunque lo que más batió los nervios de los germanos fue, sin duda, el accidente de Nicolas Latifi. Se decretaría un safety car que abocó a una tensión absoluta. Rezaban Wolff y compañía para que la carrera no se reanudara y Horner y los suyos, por lo contrario. El Mundial podría decidirse en las últimas dos vueltas. O en la vuelta final, como sucedería. Con todo a favor del joven favorito, que montó gomas blandas para destrozar el crono. Y ahí, en ese paisaje nunca visto, con los aficionados y profesionales mordiéndose las uñas, Verstappen se proclamó campeón del mundo. Y Sainz e coló en el podio.