¡Viva Zapata!
sábado 20 de septiembre de 2008, 19:14h
No crean que lo de la depresión post-vacacional es un cuento. Mi perra y yo sabemos bien de lo que hablo, porque, apenas regresamos a Madrid, comenzamos a notar sus síntomas. No obstante, nuestro caso es más grave de lo normal: la habitual abulia que se asocia a este síndrome se ha complicado con la aparición de alucinaciones y delirios que nos tienen sumidas en una permanente sensación de irrealidad.
En el caso de mi cuadrúpeda compañera, la vuelta a casa le ha provocado un embarazo psicológico que la mantiene todo el día pendiente de sus ficticios cachorros, que no son otros que unos cuantos peluches viejos: una vaca sonriente, un ratón de campo y una rana que croa. Yo no paro de preguntarme si no le resultará un poco extraño que uno de sus hijos sea verde, pero ella no parece hacer distinciones entre sus vástagos. Algunas veces mi perra es más rara que un perro verde, pero a igualitarista no le gana nadie.
Yo, por mi parte, intento que la enfermedad no afecte a mi comportamiento, pero reconozco que, desde el punto de vista psicológico, estoy muy tocada. El otro día descubrí, gracias al candidato republicano a la Casa Blanca, John McCain, que España es un país de Latinoamérica. Fíjense cómo estaré, que yo hubiera jurado que soy una ciudadana europea. Pero eso no es todo. Resulta que llevo cuatro años creyendo que mi presidente es un tal Zapatero, cuando, en realidad, nunca ha existido nadie con ese nombre. Los que yo consideraba socialistas no son sino zapatistas, y, al parecer, España nunca llegó a ingresar en la OTAN después de aquel famoso “de entrada, no”.
Total, que llevo 21 años viviendo en un universo paralelo, despertándome en un continente que no es el mío, votando a líderes políticos fantásticos y hablando con acento mexicano sin haberlo notado nunca. Lo del cachorro verde de mi perra me parece una nimiedad comparado con esto, aunque no acabo de comprender por qué mi cartera está llena de euros… Absurdo. Ya les dije que lo de la depresión post-vacacional no era un cuento.