LOS MILITARES CONTRA LA LEY DE LA CARRERA MILITAR
sábado 20 de septiembre de 2008, 19:44h
Además de cuidar a su bebé, Carmen Chacón debería atender el malestar que ha creado en las Fuerzas Armadas y en la Guardia Civil la ley de la Carrera Militar del Gobierno socialista. Ningún sector de la vida española es tan disciplinado, tan constructivo, tan callado como los Ejércitos. ¿Por qué hurgar en asuntos que conciernen a la promoción de sus miembros y hacerlo, además, sin contar con ellos?
Casi 30.000 integrantes de la escala de suboficiales están que braman. Calladamente, pero braman. Integrar en una única escala a los tres Ejércitos abre un horizonte borrascoso para los ascensos y las retribuciones salariales, aparte la supresión de especialidades. Lo que pretende la nueva ley es que los suboficiales desempeñen en ocasiones funciones de oficiales y en otras ocasiones de tropa. En ambos casos sin retribución adicional.
La Unión Profesional de la Guardia Civil, por su parte, también expresó oposición a que los oficiales de promoción interna se vean obligados a superar un curso para seguir siendo oficiales.
Ante el malestar causado, la flamante ministra debería aplazar la aplicación de la ley, convencer a los responsables de los tres Ejércitos y de la Guardia Civil y llegar al consenso para remitir al Congreso de los Diputados una nueva ley que no levante ampollas ni abra nuevas llagas. La autoridad no se demuestra con la imposición torticera sino con el diálogo y el consenso. Ni los militares ni la Guardia Civil se merecen este trato impositivo que a muchos les parece indigno y vejatorio. El talante de la nueva ministra se va a poner a prueba. Veremos cómo se desenvuelve con la patata caliente que tiene entre las manos.
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de la Real Academia Española
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