Temas variados. El vocablo valemadrismo fue incorporado ya al Diccionario de la Lengua Española (DLE). Magnífico. Es una actitud perniciosa ir por la vida en plan valemadrista, pues supone las más de las veces una postura indolente en el proceder, irresponsable y de atropellado actuar desestimando las consecuencias o minimizándolas. Haga de cuenta como el PRI desfalcando México. En recientes semanas nos receta sus exfuncionarios presos, prófugos u otros acusados de acoso sexual o por la Estafa Maestra –orquestada desde Hacienda bajo Peña Nieto desfalcando universidades públicas para gastarse la platita en campañas políticas del PRI, de forma ilegal– o por militares escoltas de Peña Nieto metidos en el huachicoleo, pintando al PRI de pies a cabeza como lo que es: putrefacto.
Ese valemadrismo del PRI genera salpullido en los priistas, abiertos o encubiertos, al exhibirlos, como ocurre con sus voceros que desde un pseudoperiodismo lo han alcahueteado hasta hoy, desenmascarados por el público o en las conferencias matinales presidenciales, evidenciando que mentir en los medios será expuesto al escrutinio público por difundir bulos y medias verdades desinformando, sin ética. Facilito de entender su expuesto valemadrismo, con derecho al pataleo y siguen.
Cambio de tercio. Chile ocupa mi atención esta semana. La república sudamericana es muy importante y cercana para México. Después de todo, llevamos 2 siglos de relaciones cercanísimas y ha sido solidario con ella ante el gobierno del miserable Pinochet y nos es significativo el triunfo de Boric, al no venir sino de años difíciles. Tal hito merece no minimizarse ni describirlo solo como ascenso del comunismo o con una zarandaja peor: querer disfrazarlo de populismo que no lo no es y que hacerlo omite y calla cosas tan preocupantes como el ascenso de la ultraderecha europea de temer y actuar, o confundir tramposamente que una cosa es gobiernos de izquierda o derecha latinoamericanos –que pueden más o menos apropiarse de un discurso antisaqueo o contra ciertos intereses extranjeros que a veces apuntan a verdaderos ladrones– y otra comunismo puro y duro; o creerse que el populismo no puede ser de derechas, que también lo es. Y olvidando la sana alternancia.
La lectura de lo acontecido en Chile rebasa sus fronteras. La izquierda, que sí existe, como la derecha –y que nadie lo dude o se haga el desentendido o el interesante elucubrando un “no” o proponiendo formas estrambóticas de medir la realidad política regional– no implica crear un bloque antiyanqui o comunista, como no sucedió antes; o una permanencia eterna. Supone todo, sí, sociedades maduras, reclamantes, que rechazan el golpismo y que optan por alternancias que no implican debacles. Por más que se diga que sí es debacle el retorno a la izquierda, pues decir que sí soterra los errores de la derecha, lavándole la cara. La derecha tampoco es estupenda y la América Latina le registra miles de ejemplos negativos. El triunfo de Boric nos recuerda que el retorno a la democracia en la región ha incluido, además de la pacífica alternancia pendular, el que todo sea temporal y si ponemos atención en los casos más exitosos en las urnas, se gana con un sufrido 50 % de los votos. Sí, eso quiere decir que no arrollan ni convencen al cien y por mucho. Nadie. Eso supone ingeniería de altos vuelos para gobernar. Mas eso no demerita a sus votantes, hartos de desfalcos y malos administradores.
Alusiones necesarias para cualquier análisis mínimo sobre la región latinoamericana, evitando simplismos o encandilarnos con los yanquis –zaragatas tales como violentar el Capitolio y un colegio electoral dieciochesco aportan poco a la dinámica democracia latinoamericana de segundas vueltas, jefas de Estado, participación elevada, presidentes encarcelados o con alternancias – y si las omitimos tragaremos espantajos, cuando no tonterías, como equiparar indigenismo con comunismo o verlo como recién nacido a lo que es de toda la vida; y sin obnubilarse tragando más odio a la izquierda del que puede masticarse.
Regreso a la reciente actualización anual digital del DLE. La llamada 23.5, que supera en adiciones y cambios a las recientes incorporando propuestas rezagadas inexcusablemente, pues ya estaban muy extendidas y no surgieron recién (vgr. valemadrismo, poliamor). Ya se contempla transgénero o cubrebocas. Perfecto.
En la ASALE (Asociación de Academias de la Lengua Española) van lentos con respecto a la velocidad del idioma, pero más les vale actuar rápido Y es llamativo que se agreguen apenas cosas tan realmente viejas como es audífono por auricular, que es de lo más natural para mí, desde México, de siempre. Quien sea responsable de no haberlo enterado antes, que asuma. Ya 3836 nuevos términos o conceptos implicaría ir definiendo cuántos vocablos posee el idioma español, quedando claro que lejos está el DLE de incluir a todos ellos en su página o texto, arguyendo hasta hoy que hay disciplinas especializadas al caso o que, según, importa que prevalezca el vocablo madre (casa) y no sus derivados (casita, casota) privándonos de una foto completa, que la considero una asignatura pendiente que reclama efectuarse con un conteo total de palabras, enumerando a todas las posibles de nuestra lengua común. Ya va siendo hora.
Mientras eso aún no sucede, las novedades de 2021 son loables y usted puede consultar el listado al completo (https://dle.rae.es/docs/Novedades_DLE_23.5-Seleccion.pdf) pese a que tal facilitado por la RAE las menciona en minúscula inicial. Enuncio las que me resultan más llamativas y sugerentes: ADN (como esencia de algo), apagafuegos (solucionador de problemas), biatlón, bitcóin, bizarro (lo extraño, alucinante), balsámico, bot, ciberacoso, ciberdelincuencia, ciberdelincuente, cisgénero, compartir (poner a disposición de alguien), complejizar, cribado, criptomoneda, croma, emergenciólogo, enoturismo, enrachado, eurofán, eurovisivo, eurozona, gentrificación (¡ya era hora!), geolocalizar (¡por fin!), globoflexia, inmersividad, intro, invisibilización, liposoluble, ludificar, manguerazo, mantero, metaliteratura, metrobús, narcocorrido, nasobuco, obispa, ojiplático,orbitador, pansexual, pansexualidad, ¿pifostio?, ponderar, prepago, procrastinador, quinoa, rebujito (¿apenas? qué injusticia), redireccionar, repentismo, sanjacobo (no me lo creo que antes no lo incluyera siendo de toda la vida), sindiós (me la quedo), supremacismo, teletón, toallita, tribaje, trincheta (por cúter), triplete, vacunología, vapear, y webinario. Ya buscará sus significados.
Porque el pueblo hace el idioma, la Academia fija y sugiere lo que muchas veces se adapta y adopta. Otras, no. Don Luis Mª. Anson expone estupendamente el claro ejemplo de no colar “balompié”. En otros casos, lo sugerido, sí cuela. Y si bien a mí muchas de las palabras “jubiladas” por la RAE sí me son vigentes, pues las uso desde niño, supongo que deberían de permanecer en el DLE, no faltando quien las utilice. Dígase que esta actualización incluye nombres químicos como el darmstatio y el fierovio. Agrega ideas estructuradas, tales como amigo secreto, burbuja social, cigarrillo electrónico, contestador automático, tinto de verano (tan bueno), llave en mano, lluvia de ideas (que nunca me ha agradado decirlo) u obligado tributario. Me obsesiona no ver agregada “pareidolia”. Se concede al inglés con biopic, cámel, luge. No es para dramatizar. Antes ya se hizo con otras.
Regodearnos en ser casi 600 millones de hablantes no resuelve que el DLE cuente con mayores, pero aún insuficientes aportes americanos. Persiste el esfuerzo de añadirlos, sí, empero se nota que prevalece un criterio difuso de admisión, quizá abandonando aquel de admitir un vocablo si se usara en varios países. Valemadrismo es un buen ejemplo de no seguirlo, siendo un mexicanismo sin más. Como sucede a muchos españolismos que no trascienden sus fronteras.
La ocasión sea propicia para extender a todos en ambos hemisferios donde siguen esta columna semanariamente, mis felicitaciones y mejores deseos de bienaventuranzas en estas Navidades. Reciban ustedes un muy fuerte abrazo.