Pedro Sánchez se encaramó en el poder gracias a una moción de censura que perdió la ingenuidad...
Pedro Sánchez se encaramó en el poder gracias a una moción de censura que perdió la ingenuidad política de Mariano Rajoy. El líder popular creyó que con los 6.000 millones de euros que concedió al PNV para la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado tenía asegurado el voto peneuvista en una moción de censura.
No fue así y Pedro Sánchez ocupó la silla curul de Moncloa, dispuesto a no abandonarla aunque tuviera que pactar con comunistas, podemitas, secesionistas y bilduetarras, con repulsa general de los antiguos barones del PSOE que quieren un Partido Socialista socialdemócrata y no el Frente Popular que ahora padecemos.
La última maniobra sanchista estaba clara: seducir a Ciudadanos en agrio declive y, apoyándose en ellos, desplazar al Partido Popular en Murcia, Madrid, Castilla y León y Andalucía. Quedaba aparte Galicia porque en aquella Autonomía el PP despone de mayoría absoluta y la moción de censura se hace imposible.
El presidente de Murcia advirtió a tiempo el alcance de la operación y la abortó. Miguel Ángel Rodríguez contempló la espada de Damocles sobre la cabeza de Isabel Díaz Ayuso y convenció a la presidenta para que convocara elecciones autonómicas. A pesar de estos fracasos, Pedro Sánchez no ha cesado en sus propósitos y preparaba reanudar la estratégica “moción de censura” en Castilla y León. El presidente de la Autonomía, Alfonso Fernández Mañueco, desenmascaró la trampa y desbarató la maniobra convocando elecciones autonómicas para el 13 de febrero. El líder del Partido Popular, el sagaz y constructivo Pablo Casado, le ha apoyado sin reservas. Aunque las elecciones se convierten siempre en una incógnita, parece claro que el PP va a rozar la mayoría absoluta en Castilla y León, aunque tal vez necesite un par de diputados de apoyo, que ya veremos dónde los encuentra el presidente de la Autonomía.
Y como ha visto remojar las barbas de sus tres vecinos, el presidente de Andalucía baraja convocar elecciones autonómicas antes de que se fragüe una conspiración censoria cuando las encuestas otorgan también en la Autonomía andaluza un resultado que permitiría al Partido Popular rozar la mayoría absoluta.