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LA DESLEALTAD DE SÁNCHEZ CON PODEMOS

martes 11 de enero de 2022, 12:11h
Actualizado el: 01/12/2022 11:32h
En un Gobierno de coalición el juego limpio entre los partidos coaligados constituye una exigencia ineludible...

En un Gobierno de coalición el juego limpio entre los partidos coaligados constituye una exigencia ineludible. Pedro Sánchez, que ha engañado a todos, a izquierda y a derecha desde hace tres años, ha colisionado frontalmente con Podemos al condenar en la radio una desafortunada declaración pública del ministro comunista Alberto Garzón.

Ante despropósitos reiterados como los del ministro de Consumo, Pedro Sánchez podía hacer dos cosas: quebrar la coalición con todas sus consecuencias o lo que parece más lógico: negociar con los dirigentes de Podemos sobre la conveniencia de destituir al ministro deslenguado, rechazando los despropósitos garzonistas.

Pedro Sánchez no ha querido o no ha sabido enfrentarse con lo que la situación exigía. Ha preferido capear el temporal de las protestas del sector cárnico. Y ha cometido un error de fondo: desdeñar en declaraciones públicas a su ministro de Consumo. La reacción de Podemos ha sido fulminante. Varios dirigentes podemitas han tildado, con toda razón, al presidente del Gobierno de desleal, de asestar una “puñalada trapera” al ministro. No llegará, sin embargo, la sangre al río a pesar del durísimo lenguaje empleado. Pedro Sánchez está dispuesto a aguantar carros y carretas con tal de permanecer en la silla curul del palacio de la Moncloa. Y los podemitas, en vertiginoso descenso en la opinión, prefieren permanecer dos años en el machito aguantado a Sánchez, que abandonar las trincheras donde ejercen un poder altamente beneficioso para su partido.

En todo caso ha ocurrido lo que tenía que ocurrir. Sánchez ha engañado o ha sido desleal con altas instituciones del Estado, con el pueblo español, con las autoridades europeas, con los empresarios y los inversores nacionales e internacionales, con la luz y la energía, con los sanitarios y los riesgos de la pandemia. Estaba claro que haría lo mismo con Podemos, aunque eso sí, sin pasarse de la raya para que los podemitas no desarticulen la coalición sobre la que gobierna.