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DESDE ULTRAMAR

México, más de 300.764 muertos

Marcos Marín Amezcua
jueves 13 de enero de 2022, 19:55h

Iniciamos el año con el aumento desmesurado de contagios por la variable ómicron, con el presidente López Obrador contagiado por segunda vez y de refilón, los priistas ardidos y enchilados desde 2018, tiraron su estatua –que ni pidió ni requería– derrochando autoritarismo y cerrazón que los distingue en su insuperable y retrógrada intolerancia priista. Es el PRI podrido. Retomaré el tema.

El que sí es trascendente asunto, la pandemia, resulta de obligado no hacer conjeturas –y menos alardear “proyecciones” más politizadas que científicas, cuando se habla de muertos– y que es mejor diversificar las fuentes de información, pues no todo es opositores a López Obrador o universidades yanquis, que más debieran ocuparse de su país, visto el pésimo manejo de la pandemia en EE.UU.. Es ocioso jugarle al pitoniso con este virus asesino que juega a la ruleta rusa. Nos reclama informarnos, combatir la infodemia. México cerró 2021 en el segundo lugar de infodemia mundial y ¡ojo! España ocupa el quinto; y eludamos a personas con actitudes noñas vociferando no difundir miedo. ¡Por favor! No nos equivoquemos. Informar no es difundir miedo. No hay que ser pacatos. Y desde luego que se requiere redoblar las medidas sanitarias que alejen lo más posible al virus. Todo ello implica dejarse de elucubraciones y demostrar que sí hemos aprendido algo en dos años. Sirve informarse, no sirve insultar al presidente.

Iluminados y charlatanes alcanzan micrófonos de medios opositores a López Obrador para balbucear que sumamos el doble, el triple de muertos, pero sin aportar pruebas. Dan supuestos y eso no ayuda, barbullando sus “de seguro”, “suponemos”, “posiblemente” y los lerdos que les creen. Una dentista –en serio– resulta ser experta no en epidemias ni en pandemias, sino en decir que todo se ha hecho mal en México desde el gobierno que no le cuadra, mintiendo a los oyentes y brincándose citar las acciones emprendidas en pro. Esa deshonestidad, pulula, cosa que no es ni seria ni científica. Eso también es infodemia y debe rechazarse. La seño no reconoce los muertos que lo fueron por su propia negligencia. Los hay.

Para cifras de muertos y contagiados, las oficiales. Otras, supuestas, que nutren morbo, complejos políticos de aturdidos o dan micrófono a charlatanes metidos a especialistas que no son, obligan a no seguirlas. Aprendamos de estos dos años. Y que los mexicanos en específico, recuerden que no hay más cifras que aquellas que reportan las autoridades municipales, estatales y federales; unas autoridades de todos los signos políticos, difundiéndolas. De todos, que nadie se olvide antes de señalarlas. Y la salud pública es tarea de los 3 niveles de gobierno mexicanos, que nadie lo evada. Así que los opositores a López cuando critiquen, cuídense de no escupir al cielo, cosa que les sucede bastante a menudo. También sus partidos de preferencia y gobernando, han fallado. Y no se les oye reconocerlo y debieran.

El presidente contagiado de COVID-19 por segunda vez, nos recuerda en sí mismo que sí, con esquema completado, pauta completa, sí puedes contagiarte, porque la vacuna no inmuniza, que el COVID-19 no tiene palabra y que es asesino. Todo eso lo he repetido mes tras mes en esta columna, así que confío en que sea usted consciente. Sí, muchos coincidimos en que no respeta reglas mínimas de seguridad que deberíamos de seguir todos. Su segundo contagio nos recuerda la pregunta: ¿a cuántos contagios podemos sobrevivir? No tenemos más remedio que redoblar nuestra seguridad.Y dejarnos del todo vale o la indiferencia.

La sociedad mexicana como otras, se fue de vacaciones en diciembre. Ya desde antes, mostrando pocas ganas de mantener protocolos. Jugándole al vivo y al inmunizado impune. Aforos repletos –fastidia oír al comercio quejarse por las bajas ventas si no han sacrificado nada, ni personal ni horarios ni aforo ni precios ni nada– y las consecuencias las tenemos hoy. Ante la gravedad, no todas las escuelas reiniciarán sus planes de retorno presencial formulados en noviembre pasado con otra realidad, pero otras sí poniendo en riesgo a amplios sectores que están en proceso de vacunación o no lo han iniciado. Con todo, las cifras de vacunados son prometedoras, reconózcase, y seguimos en pandemia.

Algunas cifras nos dicen dónde estamos: somos el cuarto país con fallecidos. Tenemos al 12 de enero poco más de 4 millones de casos reportados en México, la ocupación hospitalaria ronda o supera el 50% en algunos estados y sigue aumentando y ya se rebasó los 300,764 mil muertos. Cada uno, una historia, una tragedia. Y cuántas pudieron evitarse con conciencia colectiva, con el cuidado personal extremo, con no necear, con ahorrarse ir al antro, esa fiesta multitudinaria familiar….más de lo que esta sociedad irresponsable en grado sumo, está dispuesta a ceder y reconocer, debiendo avergonzarse por sus omisiones y la seguiré señalando como la primera culpable por fingir desconocimiento, escudándose en presidentes que no le cuadran o en el otro, en la marcha, la fiesta, el reventón del otro, no las propias, para no asumirlas, a lo que le toca de responsabilidad directa. El valemadrismo del que hablé hace dos entregas, a tope. Y lo digo por los que no se cuidan y son valemadristas. Es fastidioso oír quejas de quienes hacen nada por cuidarse. Apuntan mejor al presidente que les fastidia para evadir su culpabilidad personal como críticos en sus irresponsables viajes, fiestas o asistencia a espacios concurridos a tope. Incongruentes. Normal en una sociedad siempre aventando la piedra y escondiendo la mano. Siempre culpando al otro, evadiendo su responsabilidad. Incluso, teniendo muertos en su haber y ni por esas se privan de exponerse. Muy penoso. Resulta exasperante tanta indolencia y tanta dejadez. Conque…¿la culpa es del gobierno? ¡La manga! qué…

Sí, para México el tema no es menor. ¿Qué viene primero, la salud o la economía? Se ha dicho en esta columna fuerte y quedito: otro cierre como el de 2020, reventaría la economía. Quien critique al gobierno por no confinar sabiendo lo endeble de aquella, que lo piense. Eso sí, en un congreso de Derecho, la ponente sabionda, descubriendo el hilo negro, apuntaba que esta pandemia violó Derechos Humanos como el de tránsito, el de asociación o la libertad, responsabilizando a los gobiernos, insinuando el que no le agrada. Ya. Se calló, eso sí, que se salvaguardara hasta donde se pudo y sin manuales previos de cómo enfrentar al COVID-19, el derecho a la salud y la supervivencia, gracias a restringir contactos, tránsito. Ya sabe: más contactos, más contagios. La ponente en plan engañabobos no nos dijo en su infinita sapiencia qué entonces debió de hacerse para afrontar la pandemia. Cuál de los Derechos Humanos debió prevalecer. Qué fue, lo no hecho. Tan lista. Una articulista escribía que no hubo vacunas particulares en México. No sé qué parte se perdió de que no las fabricamos y cómo se decidió que prevalecieran los gobiernos, distribuyéndolas. En los dos casos, van de engañapastores sin entender nada y vendiendo humo. Resulta alucinante, no cabe duda. Dos años después parece que estamos como al principio, no por estarlo, sino por la indolencia de tantos que actúan como si fuéramos novatos en el tema. ¿De verdad somos la especie más inteligente? Va.

Termino: Quienes descabezaron a López no olvidaron que, en efecto, esa estatua erigida en Atlacomulco en su jeta, era una afrenta política directa, una banderilla bien y merecidamente clavada al putrefacto priismo del Estado de México, el de Atlacomulco (atracomulco, lo refieren) representado en el sexenio pasado y que arruinó a México bajo las siglas PRI. Ese PRI que endilgó a México el nombre de Colosio sin mérito alguno para México, a cuanto mercaducho o barrio lumpen derivado de sus clientelismos se les antojó, porque eso sí era de aplaudirse (según ellos y por ellos, únicamente). No fueran otros, porque entonces aplican la ley del embudo, ya lo vemos. Retrógradas e intolerantes los priistas. Como dijo un votante de López: “cuando ganó, no fuimos a tirar la estatua de Hank González”, artífice consolidador del priista Grupo Atlacomulco, una vergüenza suprema para México. La oposición al PRI sí es tolerante. Eso le jode mucho al priismo. Por eso lo digo. Morena le tiró su negociazo de aeropuerto en Texcoco. Bien hecho.

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