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Novela

Arthur Schnitzler: Apuesta al amanecer

domingo 16 de enero de 2022, 18:59h
Arthur Schnitzler: Apuesta al amanecer

Traducción de Roberto Bravo de la Varga. Alianza. Madrid, 2021. 168 páginas. 10,30 €.

Por Francisco Estévez

El gran temblor de la conciencia humana sufrido en el gozne de siglos de 1900, con plasmación física en la ominosa cicatriz que significó años después la Gran Guerra (1914-1918), es acaso el tema obsesivo de estudio, ya fuera desde la medicina, ya desde la escritura, de aquel gran analista de las pulsiones humanas que fue Arthur Schnitzler (1862-1931). Procedente de la culta burguesía judía, recordemos la formación de la tertulia conocida como “Joven Viena” junto a Hugo von Hofmannsthal, su clarividente introspección del alma humana predispuso buena parte de la obra de Sigmund Freud, aunque algunos, en contra de las propias declaraciones del autor de La interpretación de los sueños, piensen todavía que fue al revés. Como fuere, la intuición para revelar “deseos escondidos y apenas sospechados”, en palabras propias de Schnitzler, “hasta en el alma más pura y más clara pueden provocar turbios y peligrosos remolinos” y su brillante transcripción al mundo literario le encumbran a la escarpada noción de clásico.

Dejemos a un lado aquellas maravillas teatrales donde sobresalen la exploración del miedo al compromiso y el vértigo de las relaciones fugaces, como en Anatol (1893), por no mencionar el fino análisis del sexo y el deseo en la obra maestra de La ronda (1897). En su obra narrativa el austriaco muestra la lucha de la dignidad humana contra el corrosivo poder, lujurioso en el caso del brillante delirio monologado que es La señorita Else (1924). Los moralistas de todo pelaje, todavía hoy, quisieron ver en sus páginas el retrato de un mundo que entendían falazmente como “acabado y trasnochado”. Antes que retrato añejo parece más bien el despertar de las inhibiciones en una sociedad que comenzaba a diluir todo tipo de compromisos y reglas. Así veía el parteaguas que separaba una época de otra Schnitzler y también, sin caer en la boutade, que: “Además hablamos un poco más de comida y de dinero”. Las deudas de juego ya afloran en El regreso de Casanova (1917), aquel reto de rememorar la historia del libertino.

En la presente novela corta, Apuesta al amanecer (1926), nos encontramos en la Viena de entreguerras donde se narra un episodio decisivo en la vida de un joven oficial. Tras recibir la visitar de un antiguo amigo expulsado del ejército por problemas de juego, el oficial Wilhelm Kasda se ve envuelto en similar historia en el vano intento de ayudar al colega. Empujado por la duda, las pulsiones sexuales y el capricho del azar, el alférez se jugará su fortuna recibiendo el castigo del premio. A partir de aquí se desencadena la trágica conclusión que conviene no resumir aquí en beneficio de mantener la cautivadora atmósfera que pinta con ejemplar pericia el fresco.

La maestría en la distribución estructural de la trama con unos goznes que parecen totalmente naturales, el juego de espacios (internos y externos, psicológicos o sociales, etc.) y un tempo perfecto donde la implacable lógica del azar, la arbitrariedad del mundo y la mudanza de los papeles en la prostitución, bailan un encarnizado juego de máscaras que harán las delicias del lector contemporáneo. La tradición insiste en valorar la acida crítica de los viejos códigos militares y una anticuada visión del honor en general que realiza Schnitzler. Más profundo y vigente para este cronista es la reflexión sobre la honra en sus variadas formas, el poder omnívoro del dinero sobre el cuerpo, el sueño visto como desencadenante de revelaciones, el conflicto visto desde las mentes de los personajes…

Agotada hace años la versión propuesta por Miguel Saénz en Acantilado (2000), la apuesta editorial por renovar el fondo de clásicos narrativos por parte de Alianza a precios asequibles con nuevas traducciones de varias novelas del austriaco debe ser siempre bienvenida. Con mayor razón cuando estas novelas son clásicos en el sentido propuesto por Italo Calvino, es decir, siempre contemporáneas, como es la escabrosa Relato soñado o esta joya de la literatura europea de entreguerras que es la estupendísima Apuesta al amanecer.

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