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TRIBUNA

San Antón

Juan José Vijuesca
miércoles 19 de enero de 2022, 20:51h

Con motivo de la celebración de San Antón los veterinarios piden sacar el bienestar animal del debate político e ideológico. No me extraña. Una vergüenza que en este país una vez más los profesionales sean simples figuras de terracota para asuntos de interés nacional. Ya se sabe que para este gobierno, tan dado en comités de expertos compuestos por falsas psicofonías se ignore el concurso de los grandes expertos en cada una de las materias que nos incumben a todos por igual. Aquí no, cualquiera que sea capaz de hacer fotocopias en la Moncloa también lo es para atribuirse conocimientos de cómo conseguir un cerdo grande, gordo y que pese poco.

La Organización Colegial Veterinaria (OCV) no ha tenido más remedio que plantar cara a tanta sinrazón en relación con los animales de producción ganadera después de la polémica suscitada por las declaraciones del ministro de Consumo, Alberto Garzón. El gremio veterinario subraya que las granjas y mataderos de España están sujetos a inspecciones diarias y auditorías periódicas por parte de los responsables profesionales; de manera que ya son ganas de que ciertos políticos se retraten en su propia ignorancia y además insistan en subir la nota. La verdad es que lo del actual ministro de granjas no tiene desperdicio.

San Antón, santo por su vocación de eremita, no repara en bendecir todo lo relacionado con el mundo animal. He aquí que su mérito lo sea en impartir bendiciones sin discriminar raza, color, condición sexual, religión o ideología política de cualquier especie. La cosa está en glorificar a todo aquél que se presente ante él como hijo e hija de la propia naturaleza. Es decir, da igual cabra que cabrito, cerdo que cerda o toro que vaca. Para mí que San Antón es el auténtico patrón de la democracia.

Por desgracia este santo no tiene su octava, así pues la cosa queda en la celebración de un solo día de calendario y después si te he visto no me acuerdo. Algo parecido a lo del día internacional del cambio climático, que siembra idéntica maldad cada vez que se celebra. De nuevo el Foro Económico Mundial arranca su edición de 2022 organizando la cumbre del conocido como Foro de Davos, ya saben, un clásico que reúne a lo más granado de indeseables que nos hacen creer que este planeta algún día va a ser pintado de verde. Este año y para la ocasión, el fundador de la organización Klaus Schwab ha elegido al presidente comunista chino Xi Jinping para su inauguración. Este primer espada de ese idílico mundo tan libre (risas) como lo es China, se ha marcado un dictado de los 7 alimentos que los humanos estaremos obligados a comer de ahora en adelante para salvar el planeta.

No desesperen, los siete productos elegidos para la ocasión son los siguientes: algas, lentejas, fonio (un cereal), okra (un vegetal), moringa (un árbol), espinacas y champiñones. Como verán nada de carne, pero es que la razón obedece a que el champiñón, según dicen, es un gran sustituto del sabor cárnico. Y claro, esto nos retrotrae al cambio existencial de nuestra especie prevista en las anticipadas agendas del 2030 y 2050 encaminadas a crear una clase de raza sin aparato digestivo, sin cerebro y movido por hilos como las famosas marionetas de Praga.

Resulta curioso como el propio Xi Jinping, hace apenas tres años, veía con buenos ojos la iniciativa de su Gobierno para elevar el peso del cerdo con tal de conseguir más carne por animal. Pero no solo esto, lo más llamativo es el fomento de las subespecies de cerdo. Al sur de China se ha comenzado a criar cerdos de 500 kilos de peso, es decir el peso que suelen alcanzar los toros de lidia y cuatro veces el tamaño de un cerdo normal. Ya me dirán ustedes si esto no es un sinvivir. Otra cosa es el pescado. Las algas sustituirán a las pescadillas de enroscar y a olvidarse de esas lujuriosas criaturas marinas sobradas de precio y con altos índices de mercurio en algunos casos y en otros hasta las branquias de droga merced a la cantidad de fardos que se lanzan a fondo perdido. Sus razones tendrán los del Foro de Davos cuando nos ponen a comer vegetales y cortezas de árbol, ahora bien, yo les ponía a todos ellos a segar de sol a sol y a coger aceitunas en días de escarcha.

En fin, entre unas cosas y otras habrá que pedir a San Antón que nos bendiga a todos porque entre la clase humana hay mucho animal de bellota descarriado.

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