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EDITORIAL

Sánchez sufre el efecto bumerán del “no a la guerra”

sábado 22 de enero de 2022, 10:10h

El “no a la guerra” fue el lema de la campaña más furibunda de Zapatero contra Aznar por la famosa foto de las Azores. Los socialistas se unieron a la izquierda más radical para aprovechar el bulo de que España intervino en la guerra de Irak y atacar al Gobierno del PP.

Ahora el PSOE gobierna, Pedro Sánchez encabeza un Ejecutivo aliado con los comunistas, pero se ha visto obligado a cumplir su compromiso como miembro de la OTAN y a obedecer a los Estados Unidos con su incorporación al operativo militar que busca amedrentar a Putin para que no invada Ucrania.

Y como era de esperar, Podemos ha aprovechado el envío de una fragata al Mar Negro para multiplicar su implacable acoso al presidente aliándose con sus socios de investidura con un comunicado firmado por IU, En Comú Podem, Bildu, BNG, CUP, Más País y Compromís en el que muestran su "rechazo frontal" al envío de tropas al Mar Negro y Bulgaria Y, aún más, piden la salida de España de la OTAN.

Pedro Sánchez debería aprender la lección. España forma parte de la UE, es miembro de la OTAN y, por ende, aliado de Estados Unidos. Pero el Gobierno que preside, en coalición con los comunistas y apoyado por ERC y Bildu, está en contra de aceptar la normativa fiscal de Bruselas y, menos aún, las obligaciones que impone la Alianza Atlántica en caso de conflicto, como el de Ucrania. De ahí, que el presidente se encuentre en una permanente contradicción.

Y, de ahí, que la reforma laboral se encuentre estancada por el rechazo de sus socios y, además, la participación de España en el conflicto de Ucrania se haya convertido en la mayor crisis interna del Ejecutivo. La campaña de Podemos contra Sánchez con el lema del “no a la guerra” abre otra brecha en la coalición y puede perjudicar electoralmente al PSOE. Pero solo Sánchez es el responsable de aliarse con los comunistas y, al tiempo, presidir un Gobierno que busca influir en Bruselas y que está obligado a cumplir con sus compromisos con la OTAN. Fue Zapatero el que llevó al PSOE a la extrema izquierda y es Sánchez el que sufre esa deriva. El “no a la guerra” no es más que el efecto bumerán que ahora golpea al presidente del Gobierno. Y quienes golpean más duro son sus socios de coalición e investidura como Podemos, IU y Bildu.

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