Pedro J. Ramírez (Logroño 1952) es sin duda uno de los periodistas más relevantes de la reciente historia de España y en razón de esa importancia ha vivido desde la primera fila todos los acontecimientos que han sucedido en España desde la muerte de Franco hasta nuestros días. Primero como redactor político de ABC vivió las elecciones generales de 1977 y 1979 y su testimonio es fundamental para conocer la génesis de las informaciones publicadas en los periódicos que ha dirigido, Diario 16 y El Mundo sin el que es imposible juzgar toda la larga etapa de gobiernos de Felipe González.
El apasionante relato de estos casi cuarenta años está escrito con gran agilidad y tremenda mordiente, y concluye en el año 2006, es decir, que cubre toda la transición de UCD, el ascenso al poder de Felipe González en 1982, la llegada al gobierno de José Maria Aznar en 1996 y la inesperada victoria de Rodríguez Zapatero en 2004, después de la masacre del 11-M. Las más de 600 páginas se leen no de un tirón pero si con la ansiedad de qué es lo que desvelará la siguiente.
Y una primera conclusión es que la historia de España hubiera sido totalmente distinta si no hubiera existido Pedro J. Ramírez, y su influencia ha sido creciente para que muchas de las investigaciones de los diarios dirigidos por él hayan concluido con el esclarecimiento de una corrupción, un abuso de poder o una conducta ilegal.
Produce escalofrío la relectura política de muchos de los acontecimientos ocurridos en nuestro país en estos años, y que no hubieran visto la luz o lo hubieran hecho de una manera menos rotunda sin su compromiso con la investigación, con el esclarecimiento de cada caso, de cada situación, y fruto de esa voracidad investigadora, Pedro J. Ramírez ha sido un problema para el poder: lo fue algo en su etapa en Diario 16, y fue la “mosca cojonera” para Felipe González y el PSOE durante los catorce largos años que duraron sus gobiernos, hasta el extremo de que la cúpula del Ministerio del Interior, con extensas complicidades, urdió una trampa para desacreditarle como periodista y hundirle como persona, grabándole un miserable vídeo -que yo no he querido ver-, acreditando algo que aún le cuesta mucho creer a tantos españoles, y es que la Historia es tozuda en desvelar que los socialistas -en términos generales y esta afirmación tiene plena vigencia hoy en día-, son capaces de todo para llegar al poder y, para mantenerse en él. De todo. Y fue Pedro J. Ramírez y su equipo de excelentes periodistas quien investigó el GAL y la evidente conexión con el gobierno, que Felipe González negó siempre.
La lectura de este libro muestra hasta qué punto la cercanía entre la prensa y el poder puede ser demoledora para la libertad de información y hasta qué punto al propio Pedro J. en algunos episodios se le ha cuestionado las intenciones que latían detrás de su interés, como se aprecia -en mi opinión- en el caso Banesto, y en su benevolencia con Bono. Pero, a mi juicio, el balance final es favorable, cuando se llega a la página 641.El capítulo dedicado a la investigación de los GAL es excepcional y también lo es la narración del asesinato -ejecutado por ETA- del escritor y periodista José Luis López de la Calle y produce indignación leer en que ha desembocado la sangre de aquel buen hombre en la España de hoy -y la de otros ochocientos-, porque produce asco leer la miserable argumentación política de quienes fueron los instigadores de ese y de los otros ochocientos crímenes.
También es vertiginosa la narración de cuanto rodeó la fuga y captura del exdirector de la Guardia Civil, Luis Roldán y el ambiguo, vidrioso y casi inverosímil papel del entonces flamante ministro de Justicia e Interior Juan Alberto Belloch; y según Pedro J. Ramírez es desolador que después de las muchas incógnitas de lo ocurrido en el atentado del 11-M, no hayan sido siquiera motivo de seguimiento policial y judicial y para la Historia bastará la manipulación de pruebas y la conveniencia política.
Los capítulos finales, dedicados a la salida de Aznar y a la inesperada llegada de Rodríguez Zapatero tienen -en mi opinión- menos punch, aunque es verdad que acierta plenamente al denunciar los criterios de este último con el título “Los cuatro meses en los que se jodió la Transición”, que Pedro J. espera no sea irreparable.
Libro imprescindible para conocer de primera mano lo que ha pasado en España desde la muerte de Franco a la llegada de ZP, quien según Pedro J. ha alterado las claves de la Transición, condicionado por su absoluta dependencia de Pasqual Maragall, la cierta posibilidad de que ETA dejara de matar y su parcial mirada retrospectiva.