“Por respeto a los principios de la Justicia, convendría que la exministra de Sánchez que hoy...
“Por respeto a los principios de la Justicia, convendría que la exministra de Sánchez que hoy ocupa la Fiscalía General no siga alargando indefinidamente el purgatorio de Don Juan Carlos. Cabe sospechar que de esa manera se trata de tener lo más maniatado posible al actual Rey”, se lee en el espléndido editorial que publica el diario El Mundo bajo el título El espurio afán de que Juan Carlos I siga bajo sospecha.
Los antisistema urdieron una miserable operación para destruir la Monarquía parlamentaria, que es el eje de la Transición y que algunos pretenden sustituir por un sistema a la cubana o a la venezolana. Así es que la extrema izquierda comunista y los secesionistas catalanes montaron una campaña devastadora contra Don Juan Carlos, con la esperanza de que Don Felipe saliera en defensa de su padre, instalando a la Monarquía en el debate, cuando la Institución debe ser una plataforma neutral sobre la que se resuelvan los problemas de España. Felipe VI no embistió la muleta que le habían tendido y los autores de la jugarreta y sus compinches se esfuerzan ahora por prolongar la situación de Don Juan Carlos para mantener maniatado, como escribe El Mundo, al Rey actual.
La Justicia ejemplarmente independiente de Suiza ha exonerado al Rey Juan Carlos I de todo delito y de cualquier irregularidad. La fiscal general del Estado en España, en lugar de replegar sus velas sectarias de extrema izquierda, prolonga la situación de las insidias en España, cuando debería caérsele la cara de vergüenza porque Don Juan Carlos tuvo todos los poderes y a todos renunció para que las españolas y los españoles dispusieran de una democracia pluralista plena. Gracias a su decisión en 1976, el pueblo español recuperó la soberanía nacional, secuestrada desde 1939 por el Ejército vencedor de la guerra incivil.
El Rey padre, en fin, ha encarnado uno de los cuatro grandes reinados de la Historia de España junto a los de Carlos I, Felipe II y Carlos III, proporcionando un largo periodo sin precedentes de paz, de prosperidad y de libertad. Lo que está haciendo la exministra de Pedro Sánchez puede y debe considerarse una ignominia que deja a las claras la realidad de hasta dónde puede llegar el sectarismo ultra.