Demonizar a Vox como si se tratara de un partido fascista, pero obviar el perfil proetarra de Bildu y las ínfulas golpistas de ERC, es una de las paradojas de los argumentos de muchos analistas políticos españoles. Naturalmente, Podemos y los siniestros socios de investidura lideran la teoría y centran sus ataques en el fantasma de la “ultraderecha”, en la que incluyen al PP, desde sus posiciones de extrema izquierda y, por tanto, antidemocráticas.
El partido de Santiago Abascal tiene algunos planteamientos extremistas, en especial en materia de igualdad e inmigración, pero defiende la Monarquía parlamentaria y el Estado de Derecho. No así sus exaltados contrincantes. Pero los mencionados analistas “progresistas” consideran una barrabasada que el PP pueda pactar con Vox en Ayuntamientos y Comunidades. Sin embargo, es democrático gobernar y legislar con el apoyo de los que quieren destruir España y su sistema político. Democrático es; pero el argumento es demagógico. Pues el PSOE justifica sus acuerdos con Podemos, Bildu y ERC como muro de contención frente al “fascismo” del PP. Pero pactan con los enemigos de la Constitución y de la propia democracia; para empezar, con los comunistas que vienen a ser la otra cara de la moneda de los fascistas.
En realidad, el mensaje procede de Moncloa. Porque para el Gobierno de coalición, el mayor daño que se le puede hacer al PP consiste en relacionar al partido de Casado con el de Abascal. Como si fueran uña y carne. Isabel Díaz Ayuso lo ha explicado a la perfección y ha desmontado la manipulación sanchista. “Prefiero-ha dicho- pactar con el partido de Ortega Lara que con los que lo secuestraron”.
Pero esos analistas cercanos a La Moncloa intentan que el posible pacto con Vox, no los ataques de Garzón a la ganadería o el invento sanchista del partido “La España Vaciada”, protagonice la campaña electoral en Castilla y León con el propósito de perjudicar al PP. Fernández Mañueco no entra al trapo y ni menciona al partido de Abascal, quien, en cambio, basa su campaña en atacar al PP para rebañarle unos votos. Pero, si, al final, los números salen como vaticinan todas las encuestas, los dos partidos tendrán que llegar a un acuerdo antes de dejar hueco a un nuevo Frente Popular en Castilla y León. Y, de acuerdo con la ley D´hondt, el PP representa el verdadero voto útil si se quiere evitar un gobierno de la ultraizquierda en Valladolid.