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Novela

John le Carré: Proyecto Silverview

domingo 13 de febrero de 2022, 23:51h
John le Carré: Proyecto Silverview

Epílogo de Nick Cornwell. Traducción de Ramón Buenaventura. Planeta. Barcelona, 2022. 304 páginas. 20,90 €. Libro electrónico: 9,99 €. Se publica la obra póstuma del no solo indiscutible maestro de la novela de espías, sino gran narrador británico. Un Le Carré, quizá el más desencantado, y en extraordinaria quintaesencia. Por Ángela Pérez

El 12 de diciembre de 2020 falleció David John Moore Cornwell (Poole, 1931-Cornualles, 2020), conocido como John le Carré, maestro indiscutible no solo de la novela de espías sino de la narrativa actual, más allá de etiquetas de género. Hasta el final, el escritor británico mantuvo una envidiable lucidez como demostró en sus últimas obras publicadas, El legado de los espías (2017) y Un hombre decente (2019), muy ligada a los acontecimientos de ese momento, incluyendo un fuerte cuestionamiento del Brexit que desembocó en la salida de Reino Unido de la Unión Europea.

Proyecto Silverview, su vigesimosexta novela, que ahora ve la luz, la escribió antes de esos dos títulos, pero la aparcó, encargando a su hijo, Nick Cornwell -de quien se incluye un muy interesante epílogo en este volumen-, que se ocupara de sus manuscritos pendientes, cuando él ya no estuviera. A su muerte, Nick Cornwell revisó los papeles de su padre, y, entre varias notas y apuntes, se encontró con esta novela. Antes de leerla pensó que quizá debería realizar un considerable trabajo de edición, pero comprobó que no sería necesario, y que prácticamente estaba lista para poderse publicar.

En efecto, Nick Cornwell, que la emparenta con Una verdad delicada (2013) -aunque, por supuesto, podemos disfrutar de Proyecto Silverview de manera independiente-, tiene mucha razón. Esta novela póstuma de John Le Carré encierra una historia acabada, personajes perfectamente trazados, subsumiéndonos en ese oscuro universo del espionaje, que Le Carré tan bien conocía -recordemos que él mismo trabajo durante un tiempo en el M15 y M16, los servicios de inteligencia británicos-, y donde entran en conflicto la lealtad y la traición, la mentira y la verdad...., un sinfín de elementos de raigambre ética.

En Proyecto Silverview no aparece su célebre criatura George Smiley, el espía que Le Carré creó en cierta medida en contraposición al no menos famoso James Bond. Proyecto Silverview tiene no poco de novela coral con una pléyade de personajes, relacionados de una u otra forma con el Servicio, que se van alternando en dos tramas paralelas entretejidas por el personaje de Edward Avon y que finalmente confluyen, junto a alguna subtrama, como la presencia oculta de servicios secretos en ONG que actúan en zonas de conflicto, como Oriente Medio, con su epicentro en Palestina, y los Balcanes.

Así, por un lado, vemos a Julian Lawndsley, quien ha dejado su muy bien pagado y estresante trabajo como bróker en la City londinense, ya saben, el poderoso distrito financiero, para regentar una pequeña librería, Los Buenos Libros de Lawndsley, ubicada en un pueblecito costero de East Anglia, región del este de Inglaterra. Por otro, a Steward Proctor, responsable de Seguridad Interna del Servicio, miembro de una pudiente familia donde abundan los espías. Su propia esposa Ellen Proctor, fue agente del Servicio, trabajando, entre otras misiones, con su marido en la embajada de Buenos Aires a poco de estallar la guerra de las Malvinas.

El nexo de unión entre ambos es Edward Avon, un muy curioso y pintoresco personaje de madre polaca afincada en Inglaterra, reclutado en su día por los servicios secretos, y ahora agente jubilado. Está casado con Deborah Garton, influyente exanalista del servicio secreto para Oriente Medio. Se encuentra aquejada de un cáncer terminal, y posee una gran colección de arte. Para que la guarde y gestione la venta de valiosas piezas de cerámica china, los Avon han contactado con Celia Merridew, propietaria de una tienda de antigüedades, cercana a la librería de Julian Lawndsley.

Edward Avon vive en la lujosa mansión de Silverview, en las afueras de la localidad. Nombre no puesto al azar, pues significativamente Avon profesa gran admiración hacia Nietzsche. La casa donde residió el filósofo sus últimos años en Weimar se llama Villa Silberblick, traducido al inglés Silverview. Edward Avon realiza una extraña visita al inexperto librero y le confiesa que fue amigo de su padre, a la vez que le propone poner en marcha en el sótano de la librería un club de debate que denominarán la República de las Letras.

Tras un intrigante comienzo en el que Lily, hija de Edward Avon y de Deborah Garton, lleva un documento de parte de su moribunda madre a Steward Proctor, cuyo contenido no conoceremos hasta mucho después, pero desempeñará un papel esencial, se irán de desarrollando las dos historias, en realidad muy entrelazadas.

Proyecto Silverview, que se lee sin respiro, compendia todo el fascinante mundo de Le Carré y es quizá su novela más desencantada: “Proyecto Silverview hace algo que ninguna otra novela de Le Carré hizo nunca. Muestra un Servicio fragmentado: repleto de facciones políticas, no siempre amable con quienes debería apreciar, no siempre muy eficaz ni alerta, y, en última instancia, no muy seguro, ya, de su propia razón de ser. En Proyecto Silverview, los espías de Reino Unido han perdido, como muchos de nosotros, la seguridad sobre el significado de su país, sobre quiénes somos a nuestros propios ojos”, subraya en el epílogo Nick Cornwell.

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