En la reciente reunión en Moscú de Putin con Macron ha llamado la atención la disposición teatral del salón. Cada uno en una esquina sentados, había que alejarse mucho para que cogieran en la foto los dos. Era tan grande la mesa que se podía jugar en ella al ping pong.
Según la información oficial acerca de su contenido, Macron expresó en la reunión su convicción de encontrar una respuesta útil y colectiva para Rusia y Europa que evitase una guerra y forjar la estabilidad y confianza general. Mientras que Putin dijo que Rusia y Francia compartían una preocupación común sobre la seguridad en Europa.
Pero para darle una explicación a la escena tan chocante de la reunión lo mejor es buscar algo semejante en el mundo de la ficción, donde tenemos a Lolita” de Stanley Kubrick, una película que posee como peculiaridad comenzar no por el comienzo sino in medias res, de forma tal que para completar el hueco argumental inicial, después nos han de contar las acciones anteriores a través de retrospecciones.
(Tras llegar un coche entre la niebla a una gran mansión, un hombre de mediana edad elegantemente vestido avanza como puede por un salón, entre medio de antigüedades esparcidas por todas partes)
Humbert Humbert. - ¿Quilty?
Clare Quilty. – Si, aquí estoy (aparece el interpelado con una manifiesta resaca bajo un sillón tapado con una sabana vieja que él se coloca como si fuera una toga ¿Porqué te pones guantes? ¿Estás aterido o algo parecido?
Humbert Humbert. - Tengamos una breve conversación antes de empezar la función.
Clare Quilty. - Juguemos mejor al ping pong como dos civilizados senadores romanos. “Ping romano…” (coge una paleta, saca una pelota y empieza a jugar sobre una mesa ad hoc, allí dispuesta, pero llena a rebosar de botellas vacías y copas sin limpiar) Se supone que tienes que decir “…Pong romano”. Apuesto que no sabias que tenia esto reservado, mi lema es estar siempre preparado.
Humbert Humbert. - ¿No sabes quién soy?
Clare Quilty. - ¿Cómo vamos? Gano 2 a 0 creo, necesitas hacer algo con este resultado. No es que te considere a ti culpable, pero es absurdo el modo en que la gente invade esta casa sin siquiera llamar a la puerta (sigue jugando frente a la práctica indiferencia de su rival) 4-1, otro tanto a mi favor. Cambiemos de lado o mejor saco otra vez yo. Voy ganando, espero que no se me suba a la cabeza. Estamos 6 a 1 o 6 a 2, te regalo un punto.
Humbert Humbert. - ¿Recuerdas a una chica llamada Dolores Haze? Lolita.
Clare Quilty. - Si, creo recordar ese nombre. ¡Eh!, eres un mal perdedor, nunca he visto a nadie que saque una pistola cuando pierde un set. ¿No te han dicho nunca que lo importante no es ganar sino participar?
Humbert Humbert. - Quiero que pongas atención porque se acerca tu defunción.
Clare Quilty. - Tienes una pequeña y encantadora pistola.
Humbert Humbert. - Lee esto (le da una cuartilla que extrae del bolsillo), es tu sentencia.
Clare Quilty. - “Porque sacaste ventaja de un pecador… porque sacaste ventaja de mi desventaja”, un poco repetitivo esto, “porque me engañaste…”
Humbert Humbert. - Es suficiente ¿Quieres morir de pie o sentado?
Clare Quilty. - Quiero morir peleando como un campeón. Escucha, ¿porque no dejas de jugar con la vida y la muerte? Voy a tocar algo…
(Se sienta al piano y empieza a interpretar la polonesa en A mayor Op. 40, nº 1 de Chopin, dice que la composición es suya y que entre los dos pueden inventar la letra y repartirse los beneficios. Se levanta precipitado y huye. Humbert Humbert inicia los disparos)