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TRIBUNA

Libertad sin ira, hermosa partitura pisoteada por la chusquera clase política

sábado 19 de febrero de 2022, 18:32h

El dramaturgo ruso Chejov dejó escrito: “Que el amor, la amistad y el respeto, nos une tanto como el odio”. Cuando la hostilidad y la discordia queda cristalizada con beligerancia extrema, arrinconando a un sentimiento de mayor nobleza como es la discrepancia tan normal en ese reto que debaten los dirigentes de los partidos para imponer sus programas de gobierno en el tablero democrático, la libertad queda denigrada.

La libertad en general, ha sido siempre una de los temas recurrentes en el pensamiento filosófico de la historia. Dado que sería prolijo enumerar lo esencial de cada uno comenzando por Aristóteles, Platón, Santo Thomas de Aquino, Montequieu y un largo etc. Resumo solo las concepciones de Tomas Moro y de Jonn Locke. Tomas Moro canciller de Enrique VIII plantea el término libertad en su acepción más amplia y que entronca con su obra la Utopía,

John Locke al que se le atribuye ser el padre del liberalismo moderno, perfecciona y regula el Leviatán que Hobbes instituyó como modelo de Estado al eliminar el absolutismo feudal. Locke incorporó el respeto a los derechos de todos, puesto que el Estado impuesto por Hobbes, se centraba solo en la necesidad de solucionar conflictos sujetos a la propiedad, dejando sin amparo las relaciones sobre la vida y la libertad de los individuos. Como resultado hace una distinción clave para el devenir de las futuras generaciones: 1) El liberalismo político que sostiene la necesidad de limitar el poder del Estado para garantizar los derechos y libertades, y 2) El liberalismo económico que sostiene el derecho a la propiedad privada por encima de todo.

El jueves día 3 de febrero se votó la ley de la Reforma Laboral. Nunca olvidaremos los españoles la bochornosa y esperpéntica votación de una reforma tan fundamental que abre las puertas a los fondos europeos, que sin duda ha desacreditado el ejercicio de nuestra democracia en la comunidad europea y en el mundo entero. Es secular ya en la historia española los arrebatos y las descalificaciones entre la nobleza y los monarcas; desde la jura de Alfonso VI por el Cid Campeador en Santa Gadea de Burgos, hasta el requerimiento del rey Fernando el Católico al gran Capitán exigiéndole que le rindiera cuenta de los fondos gastados en la campaña de Nápoles: “Entre picos, palas y azadones cien millones…”

Lo sucedido en la votación de la Reforma Laboral no tiene parangón. Uno de los factores que en mi opinión está influenciando en ese odio visceral de la oposición hacia el gobierno, al mismo tiempo que confunden a los lectores, son las aceradas críticas de prestigiosos periodistas de corte conservador y liberal, tanto digitales como de tirada en papel contra el partido de coalición en el poder al que denominan como Frankestein,

Como he reiterado ya en mis artículos, no estoy afiliado a ningún partido, por consiguiente soy escéptico a todo tipo de ideología política, me limito a expresar el sentir de los ciudadanos que desean los valores como la transparencia y la honradez en una digna gestión de los recursos de la nación, respetando la monarquía parlamentaria de la Constitución, que está ejerciendo de manera ejemplar por el rey Felipe VI.

He censurado actuaciones de los gobernantes de cualquier ideología que han vulnerado las leyes constitucionales, cito como ejemplo mi severa amonestación a Pedro Sánchez cuando de forma reiterada hace unos años, juraba la de no aliarse con grupos como Bildu, una banda de criminales que ni siquiera habían perdido perdón a las víctimas del millar de asesinatos. Tengo varias crónicas en diarios digitales como Info Libre y el Imparcial donde reprocho a Sánchez el pacto efectuado con Bildu para la aprobación de los presupuestos, y en el que hacía constar su limitado neocórtex, puesto que erraba en su operación aritmética, ya que sumaba cinco votos de Bildu y restaba diez votos de ciudadanos.

Entiendo que los periodistas tienen que redactar su función crítica como contrapeso a las decisiones desacertadas de los gobernantes, pero una cosa es eso y otra el ensañamiento permanente contra un gobierno en el poder al que le ha sobrevenido desde hace dos años una pandemia que ha ido deteriorando tanto el sector sanitario como la actividad económica tal como les ha sucedido a todos los países del mundo, enfrentándose a situaciones imprevisibles sin ningún guion de como reconducir estos hechos extraordinarios. Que igualmente han cometido fallos en su gestión es indudable, pero ante un evento tan perjudicial para la nación, tendríamos que haber estrechado lazos solidarios por todos los partidos y pergeñar un frente común para su recuperación, tal como realizó el italiano Draghi. LA OPOSICIÓN para no perder la costumbre ha ido tomando nota de los errores aireándolos al mundo entero.

El gobierno ha tenido que ir improvisando como ha podido para sacar adelante la legislatura con su precaria minoría de escaños, con coaliciones y alianzas para poder atender a los requerimientos de Bruselas y así asegurarse la provisión de fondos tan necesarios para la recuperación. Ante una embestida tan brutal de la Naturaleza, es fácil incurrir en desaciertos, como decimos en mi tierra a toro pasao se enjuician con mayor precisión las acciones más favorables que deberían haber tomado el gobierno, pero a Toro arrancao...

No debemos olvidar que el gobierno que tenemos de minorías en escaños con la necesidad imperiosa de buscar alianzas para que sea posible la gobernación del país, es consecuencia de la fragmentación de los votos de los electores. Posiblemente me dirán que utilizan mecanismos chapuceros y heterodoxos, para no perder la silla curil. Pero vamos a ver no nos engañemos, tanto el partido socialista como el partido popular que han gobernando a veces con mayoría absoluta y otras con la ayuda de Convergencia y unión (Una calculada y pérfida coalición que analizo en mi libro “El magnicidio empresarial más perverso de la democracia- la expropiación de Rumasa”) han sido ambos condenados por corrupción y por financiación ilegal. En el ejercicio del poder estos dos partidos han seguido con la máxima de Maquiavelo “El Fin justifica los medios” por lo tanto, analicen con mesura los periodistas que se consideran liberales, con objetividad sus editoriales antes de publicarlas informando a los ciudadanos de los hechos alejados de subjetividad. Pues es frecuente que algunos de ellos, de gran calado en los lectores redacten de forma sutil sus crónicas, de tal suerte que llegan a traspasar las líneas rojas de la información, y llegando al umbral de una noticia que pueda considerarse como opinión.

Periodistas de gran prestigio y con premios literarios han efectuado panegíricos del Sr. Aznar, elogiando la figura de José María Aznar por el progreso económico de España desde su presidencia en 1996 hasta el 2003. Esto es un hecho innegable pero no obedeció a los méritos de su mandato, sino que fue fruto de dos factores: a) La aprobación de la ley del suelo en 1997 dejando en manos de los departamentos urbanísticos de los municipios y autonomías el uso y clasificación de los terrenos, lo que dio paso a pelotazos inmobiliarios y por consiguiente abría el portal de posibles corrupciones urbanísticas. b) La sobrefinanciación con la concesión de créditos basuras (Hedge Funds) por parte de gigantes financieros como Lehman Brothers desde Wall Street, creando una burbuja inmobiliaria, hasta que se produjo la quiebra de Lehman Brother en 2008.

Efectivamente, la conjunción de estas dos circunstancias, favorecieron la construcción masiva de apartamentos, resorts y urbanizaciones que demandaban los ciudadanos como segunda vivienda, así como un inmenso colectivo de europeos que se jubilaban para residir en un clima de playa y sol de nuestro país. Estas construcciones activaron el empleo de muchos jóvenes que desgraciadamente abandonaron sus estudios. Asimismo el boom inmobiliario puso en funcionamiento al tope de su rendimiento actividades como la cementera, fontanería, aparatos sanitarios, alicatados, electricidad, muebles y electrodomésticos y un largo etc.

Podríamos decir que el Sr. Aznar fue un hombre con carácter que no padeció de los problemas derivados de la falta de empleo, y que supo desarrollar de forma coherente su legislatura. Queda para otro capítulo tocar el tema del porqué decidió sin preguntar al pueblo su adhesión a la guerra de Irak y las consecuencias de los actos terroristas de Atocha.

Me extraña que conspicuos periodistas no tengan en cuenta estos factores al elogiar la figura de Aznar como si fuera el artífice de ese periodo de bonanza tanto económica como social. Esto explica el discurso que hace unos días el Sr. Aznar en un alarde de exhibicionismo narcisista pronunció en la precampaña de las elecciones de Castilla y León. En una de sus frases se pontificaba como el presidente que acabó con las penurias del desempleo, que fortaleció el centro derecha y que en estos momentos, sus cachorros mencionando a Mañueco, Diaz Ayuso ….. finalizando tras un silencio premeditado, ¡Ah¡ se me olvidaba el Sr. Casado. Remataba su discurso con una pregunta enigmática que lanzaba al aire y bien todos están combatiendo para llegar al poder y luego una vez alcanzado, pregunto ¿ PARA QUÉ? . No deja de ser inquietante y poco edificante esa demostración de megalomanía.

Recomiendo al Sr. Aznar que lea con detenimiento la época de la Restauración con estadistas de la talla de Cánovas del Castillo, Sagasta y la de Don Francisco Silvela, quien dimitió reconociendo su incapacidad para seguir gobernando en un momento crucial después de la perdida de las colonias, dando paso a otro gran Hombre de estado como fue Antonio Maura.

Es momento de recordar algunas frases del artículo de Francisco Silvela publicado en 1898:

“España sin pulso”.

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Señorías, monárquicos, republicanos, conservadores, liberales, todos los que tengan algún interés en que este cuerpo nacional viva. Las turbulencias se encauzan, las rebeldías se reprimen, hasta las locuras se reducen a la razón por la pena o por el acertado régimen; pero el corazón que cesa de latir, va dejando frías e insensibles todas las regiones del cuerpo, anuncia la descomposición y la muerte.

El materialismo nos ha invadido: Se dice que el egoismo nos mata, que han pasado las ideas del deber, de la gloria, del honor nacional, que se han amortiguado las pasiones guerreras, que nadie piensa más que en su personal beneficio.

Hay que dejar la mentira y desposarse con la verdad. Hay que abandonar las vanidades y sujetarse a la realidad , reconstituyendo todos los organismos de la vida nacional sobre los cimientos modestos, per firmes que nuestros medios consienten, no sobre las formas huecas de un convencionalismo, que como a nadie engaña, a todos desalienta y burla.

Si pronto no se cambia radicalmente de rumbo, el riesgo es infinitamente mayor, por consiguiente más hondo y de remedio imposible. Si se acude tarde, el riesgo se convierte en el total quebranto de los vínculos nacionales y la condenación por nosotros mismos, de nuestro destino.

Con el vergonzoso espectáculo de la votación del día tres de febrero, hemos llegado a la cúspide del “Descrédito”, olvidando de que somos parte integrante de la comunidad europea que está atenta y vigilante antes de entregar más fondos para la recuperación, siempre y cuando cumplamos con una serie de mejoras sociales, como el haber conseguido un pacto social entre trabajadores y empresarios con la nueva Reforma laboral.

¿Y que hacemos? En vez de solidarizarnos con el gobierno que lo ha conseguido, ¡Hala¡ de nuevo a los garrotazos. Sr. Casado no era necesario votar que sí, pero un mínimo de decencia con la abstención de su partido y hubiera quedado usted como un señor. Esto me recuerda al poeta portugués Pessoa y a sus famosos heterónimos.

Estoy convencido que una gran mayoría de votantes del PP y diputados, están de acuerdo con el logro de la aprobación de la nueva Reforma laboral, pero lógicamente están obligados a acatar la disciplina de partido.

Llega al paroxismo, la ira y el odio de los que llevan la rienda de la oposición que no alcanzan a escuchar las notas de melodías llenas de esperanza e ilusión de la canción del grupo JARCHA, “Libertad sin Ira”.

Posiblemente si en lugar de ser Pedro Sánchez y siguiendo la estructura literaria del `poeta Pessoa, estuviera gobernando uno de sus heterónimo como Alberto Caeiro, el flujo de diálogos en el Congreso y en el torrente circulatorio de los debates transcurrirían por otros derroteros, ya que la aversión personal hacía el Sanchismo, parece ser un síntoma de un odio patológico, que sería materia de estudio para Psicólogos.

Finalizo con el salmo IV de Isaias:

“Varones ilustres

¿Hasta cuándo seréis de corazón duro?

¿Por qué amáis la vanidad y vais tras la mentira?"

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