Primer acto tenebroso de un equipo de Ancelotti que renació en la reanudación. Golazos de Asensio y Vinicius. Por M. Jones
El Real Madrid de Carlo Ancelotti lleva inmerso en un marasmo futbolístico desde que ganó la Supercopa de España. Es un hecho certificado por el declive de resultados, el estado físico del plantel y el desplome de las sensaciones que les catapultaron al liderato contundente de LaLiga. En este tramo del curso, el inicio del intervalo en el que se deciden los títulos, es un equipo el merengue que sufre para encontrar soluciones a los desafíos que le plantean bloques con las ideas claras. Que necesita rebelare ante la inercia.
Este sábado acogió al Alavés en el estadio Santiago Bernabéu. Se midió al penúltimo clasificado, que viaja a cuatro puntos de la frontera de la permanencia en Primera. Pues bien, el humilde sistema preparado por José Luis Mendilíbar alcanzó a provocar que al descanso bajaran de las tribunas silbatinas de descontento. Les bastó a los visitantes aplicar su receta habitual: orden defensivo -nada de encerrarse en campo propio- y ningún tipo de riesgo con la pelota -la fórmula pasó por acumular pelotazos para que Joselu los baje y de para pelear las segundas jugadas-.
Thibaut Courtois trabajó más que su homólogo Pacheco en un primer acto en el que la ausencia de Kroos -por descanso- se notó sobremanera. Volvió a la titularidad liguera Karim Benzema, al lado de Vinicius, pero ni uno ni el otro están disfrutando de un pico de rendimiento. El delantero francés quiso mostrarse para desequilibrar entre líneas y el regateador brasileño trató de desbordar...sin éxito. Así que la producción ofensiva madridista se limitaría a apilar centros al área -para el buen alimento de los centrales Lejeune y Miazga- y a buscar las cosquillas de la adelantada zaga vitoriana con pases largos y profundos, en vertical.

Modric, llamado a asumir el rol de lanzador, se dedicó más a organizar la circulación. Y a probar suerte, con un zurdazo centrado. Por ende, Asensio, Fede Valverde y compañía habrían de correr hacia balones enviados desde la línea defensiva que comparten Alaba, Militao y Carvajal. Precisamente, un pase aéreo puntiagudo del lateral diestro forzó a Pacheco a salir con todo. Salvó a los suyos al interceptar el envío que llegaba ya a Asensio, en la mejor aproximación local antes de encaminarse a vestuarios. Del resto, chuts infructuosos desde media distancia. Y un apagón de concentración de Casemiro en su área que Jason no amortizó por poco -perdonó el claro remate-.
El inteligente Luis Rioja, que ya había examinado los guantes de Courtois en una escapada, avisó a los favoritos en la reanudación al adelantarse al portero belga y chutar al lateral de la red. Sin embargo, la dinámica había cambiado: el Madrid había acelerado. La concatenación de pases se desarrollaba en un ritmo exigente, con lo que aparecieron espacios para que los creativos actuaran. En ese renovado tapete, de ida y vuelta resbaladizo, los extremos capitalinos se relamieron. Y al fin se rebelaron.
Vinicius salió de sus dudas con personalidad. Volvió a encarar por su perfil a Tenaglia y esta vez se marchó. Generó varios saques de esquina; se filtró para romper a dos zagueros y marrar el mano a mano con Pacheco -Lejeune sacó bajo palos el remate posterior de Benzema-; y regaló a Militao un centro que el central usó para peinar rozando el palo. Y, en paralelo, Asensio reclama el foco. Más agresivo en sus maniobras, el balear reclamó el foco en el punto de inflexión de la noche. Corría el minuto 63 cuando puso una cesión terrible hacia Courtois que Pere Pons cazó -y remató fuera tras haber regateado al guardameta-. Segundos después, el zurdo colocó en la escuadra un lanzamiento temible conectado desde media distancia. Un golazo que le volvió a uniformar de desatascador de puntos.
Navegó por minutos excelentes el conjunto de Ancelotti, con intensidad y clarividencia en su posesión. Como si de una resurrección se tratara, volvió a implicarse como se debe en una segunda mitad. Y David Alaba, Casemiro, Benzema -disparo al poste- y Carvajal tambalearon al eficaz Pacheco por medio de intentos en ventaja. Modric había crecido hasta poner en pie a la hinchada con su dirección fluida, insuperable. Y en el minuto 80, en uno de los cambios de dirección del croata, Valverde, Asensio y Benzema tejieron una pintura, con dos taconazos en un metro para que el francés asistiera para el 2-0, obra de Vinicius. Benzema firmaría su gol en el 90, en el lanzamiento de un penalti cometido por Lejeune sobre el suplente Rodrygo. Los vascos compitieron con valentía y se acabaron quemando en la bipolaridad merengue.
- Ficha técnica:
3- Real Madrid: Courtois; Mendy (Marcelo, min. 85), Alaba, Militao, Carvajal (Lucas Vázquez, min. 86); Casemiro, Fede Valverde, Modric (Rodrygo, min. 82); Vinicius (Hazard, min. 85), Asensio (Ceballos, min. 82) y Benzema.
0- Alavés: Pacheco; Tenaglia, Lejeune, Miazga, Duarte (Ximo Navarro, min. 83); Pina, Loum (Moya, min. 83), Escalante (Vallejo, min. 72), Jason (Pere Pons, min. 61), Rioja (Edgar, min. 72); y Joselu.
Goles: 1-0, min. 63: Asensio; 2-0, min. 80: Vinicius; 3-0, min. 90: Benzema (penalti).
Árbitro: José Luis Munuera Montero. Amonestó a Modric y a Loum.
Incidencias: partido correspondiente a la 25ª jornada de LaLiga, disputado en el estadio Santiago Bernabéu.