El término nacionalidad y ciudadanía tiene diversos significantes cuando se nace en un territorio que políticamente es una colonia. Hablar de nacionalidad o identidad cultural con un puertorriqueño es hacer referencia a su lugar de nacimiento: Puerto Rico como su nación. En cambio, al reflexionar sobre la ciudadanía sale a relucir el origen de los intereses estadounidenses sobre los habitantes de Puerto Rico en otra faceta distinta a la que tuvieron desde que tomaron dominio del archipiélago borincano en 1898. Para personas de otros espacios geográficos, ambos conceptos no tienen mayor relevancia en aclararse, pues se utilizan indistintamente al no tener un lugar de nacimiento distinto al del gobierno que les otorga la ciudadanía. Ese no es el caso de los boricuas.
¿Por qué parece importante destacar la diferencia entre nacionalidad puertorriqueña y ciudadanía estadounidense? Ser puertorriqueño no es ser estadounidense, aunque el pasaporte de los nacidos en Puerto Rico indique que la Nacionality/ Nacionalité/ Nacionalidad es United States of America. Ese renglón para los puertorriqueños significa la ciudadanía estadounidense con la que pueden movilizarse al extranjero desde 1917. La nacionalidad para los puertorriqueños proviene del lugar donde nacieron y esa nación es Puerto Rico. La conmemoración a los 105 años de la imposición de la ciudadanía estadounidense merece la reflexión de ambos conceptos.
Un 2 de marzo de 1917, el Congreso de los Estados Unidos de América (EUA) impuso la ciudadanía estadounidense a los ciudadanos de Puerto Rico. La ley Jones-Shafroth o la Carta Orgánica de 1917 fue el segundo estatuto que modificó las relaciones impuestas por el invasor del norte. Con la invasión perpetrada en 1898, EUA impuso un gobierno militar, posteriormente modificado por un gobierno civil al amparo de la ley Foraker de 1900. Bajo ese gobierno civil, hubo disconformidad, principalmente porque toda decisión importante provenía del gobernador y un Consejo Ejecutivo que formaba parte del poder legislativo, ambos nombrados por el presidente de los Estados Unidos.
Al mirar los eventos de la historia, hay que establecer conexiones para comprender sus antecedentes, causas y consecuencias. La cronología de la incursión de los Estados Unidos a la gran guerra ofrece la pista para entender una de las razones para la aprobación de la Ley Jones en 1917. Esa legislación dedica el artículo 5, de los 58 que contiene, a detallar la nueva relación de los ciudadanos puertorriqueños al otorgarle la ciudadanía estadounidense. De la información se desprende que, los que rechazaran la imposición de la ciudadanía del imperio del norte, prácticamente, quedaban incapacitados de salir de la Isla, pues la ciudadanía puertorriqueña no tenía ni tiene reconocimiento jurídico internacional, aunque sea diferente en el aspecto cultural.
Retomando la cronología histórica, es importante el detalle de la aprobación de la Ley Jones el 2 de marzo de 1917 dado que el gobierno estadounidense tenía claro que necesitaba reforzar la cantidad de integrantes de su ejército. Para abril de 1917 se concreta la incursión de los Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial. Un mes más tarde, el 18 de mayo de 1917, se promulgó la Ley de Servicio Selectivo de 1917 con la que el gobierno federal, a través del servicio militar obligatorio, organizaría el reclutamiento de su ejército nacional. Inicialmente, todos los varones entre los 21 y 30 años estaban obligados a servir en el ejército, hasta que, en agosto de 1918, se amplió el rango de edades a los varones entre los 18 y 45 años.
¿Por qué es importante traer a colación la cronología? Desde 1916 ya se estaba pensando cómo aumentar el ejército estadounidense. Los puertorriqueños llevaban años de reclamos de las condiciones impuestas por los Estados Unidos después de la invasión en 1898 y la insatisfacción que quedó luego de aprobar el limitado gobierno civil en 1900. Así que, para 1917, con los intereses de Estados Unidos de ingresar a la gran guerra y buscar como aumentar la cantidad de soldados, decidieron imponer la ciudadanía a los puertorriqueños mediante ley. Nada pasa por casualidad, dicen algunos. Al aprobarse el servicio militar obligatorio, los nuevos ciudadanos estadounidenses de nacionalidad puertorriqueña se ven obligados a participar en un conflicto extranjero debido a las obligaciones que acarreaba la legislación.
Un aspecto que resulta interesante en el caso de la ciudadanía estadounidense a los puertorriqueños es que se impone por legislación y no por derecho constitucional como ocurre a los nacidos en cualquiera de los 50 estados federados. ¿Qué implica el hecho de su otorgación por legislación? A modo simple, es el Congreso quién puede modificar la legislación unilateralmente cuando lo consideren oportuno a sus intereses. En materia de legislación aprobada unilateralmente en el Congreso federal, trastocando la “autonomía” que concedía la carta magna de 1952, existe la ley PROMESA que impuso un ente federal, conocido como la Junta de Supervisión Fiscal que se han convertido en los verdaderos gobernantes de Puerto Rico en materia económica. Así que, a la hora de tomar decisiones sobre Puerto Rico, lo que cuenta es lo que determine el voto de los representantes de los 50 estados federados. Buen tema de una futura entrega.
Explicar qué es ser puertorriqueño y la diferencia entre tener ciudadanía estadounidense pero no ser estadounidense resulta complejo de entender para muchos por cómo la relación colonial incide en los aspectos migratorios, políticos y económicos para los puertorriqueños. Para algunos extranjeros, llegar a Puerto Rico es sinónimo de estar en los Estados Unidos debido a las leyes federales que controlan las fronteras del archipiélago borincano. Sin embargo, al llegar a la isla, comienzan a ver las aristas de la idiosincrasia puertorriqueña y comprenden la similitud que históricamente han preservado los puertorriqueños como parte de la herencia hispana, aunque políticamente no se les integra a Hispanoamérica por la relación colonial con EUA.
A modo de cierre, cuando se piensa en la nacionalidad puertorriqueña la frase “yo sería borincano, aunque naciera en la luna” contenida en el verso final del poema “Un boricua en la luna” de autoría del poeta nacional Juan Antonio Corretjer es una de varias reafirmaciones de la nacionalidad puertorriqueña. Así que, aunque por estrategia de reclutamiento militar, a los puertorriqueños hace 105 años se les impuso la ciudadanía estadounidense, hay que tener presente que nación y ciudadanía para los boricuas son dos aspectos distintos. Dado que el archipiélago borincano es un territorio no incorporado porque pertenece, pero no forma parte de los Estados Unidos de América, los puertorriqueños tienen su nacionalidad con ciudadanía del imperio.