Tengo el mayor respeto por las dos grandes organizaciones sindicales, Comisiones Obreras y UGT. Los dirigentes...
Tengo el mayor respeto por las dos grandes organizaciones sindicales, Comisiones Obreras y UGT. Los dirigentes de CCOO combatieron el sindicalismo vertical de la dictadura franquista, padecieron en la cárcel y luego, junto a UGT, contribuyeron decisivamente a que se consolidara la democracia pluralista plena que estableció en España la Monarquía de todos. Los dos grandes sindicatos respaldaron la posición de Juan III en el exilio y de su hijo Juan Carlos I en el trono, al apoyar que el papel de la Corona consistía en devolver al pueblo español la soberanía nacional secuestrada en 1939 por el Ejército vencedor de la guerra incivil.
Durante largos años, CCOO y UGT han defendido con acierto los derechos de los trabajadores. Pero su crédito ha ido disminuyendo cuando informaciones solventes certificaban las ingentes cantidades de dinero público que recibían de los diversos Gobiernos y de forma muy especial del presidido por Pedro Sánchez. He conversado con líderes destacados de ambos sindicatos y en todos ellos he advertido la preocupación por el problema que significa haber convertido a las estructuras sindicales en empresas dependientes económicamente del favor público.
Cifras oficiales certifican que apenas 700 personas acudieron a la manifestación convocada por los dos grandes sindicatos para “contener los precios y proteger el empleo”. Una parte de las trabajadoras y trabajadores no creen ya en la sinceridad sindical. Su rechazo a sumarse a la manifestación sindical resulta revelador. Tanto CCOO como UGT, vitales para la estabilidad de la democracia española, tienen la obligación de reflexionar sobre la situación y plantear las reformas necesarias para recuperar la confianza y el apoyo del mundo del trabajo