El Consejo de Ministros ha aprobado el “plan de choque” para paliar los efectos económicos de la guerra de Ucrania. Pedro Sánchez solo ha desglosado una mínima parte de las medidas: una inversión de 6.000 millones en ayudas directas y rebajas de impuestos, y 10.000 millones más en créditos ICO. También se bonificará con 20 céntimos el litro de gasolina y se aplicará un tope del 2 por ciento a la subida del alquiler, pero solo a los grandes propietarios.
El plan incluye también aumentar un 15 por ciento la cuantía del ingreso mínimo vital (IMV) y extender el bono eléctrico social a otras 600.000 familias, con lo que llegará a 1,9 millones de hogares. El plan dedicará 1.000 millones a la ciberseguridad y ayudas por valor de 362 millones para el sector de la agricultura y ganadería, y de 68 millones para la pesca y acuicultura.
Poco más se sabe del “plan de choque” que el Gobierno, con un evidente retraso, va a poner en marcha. Sin embargo, el presidente ya ha exigido a los partidos “unidad y patriotismo”, el lema que ha lanzado para lograr una unanimidad parlamentaria en la votación del decreto ley. En su comparecencia para anunciar las medidas, Sánchez dedicó más tiempo a esta supuesta obligación “patriótica” de los partidos que a explicar las propuestas.
Y, sin embargo, ya se imagina y denuncia las trabas de la oposición a la hora de aprobar el plan, a pesar de que el Gobierno ni ha informado ni ha comenzado a negociar con los partidos las medidas, probablemente por el retraso en su elaboración, pues hasta última hora se pactaron con Podemos que, a pesar de ser el socio de coalición, también desconocía el contenido del plan.
Hay que esperar que el presidente del Gobierno sea capaz de lograr el consenso parlamentario. El PP y Ciudadanos se han mostrado dispuestos a votar a favor, pero exigen negociar y conocer la letra pequeña del decreto ley. Los socios de legislatura colarán alguna de sus reivindicaciones separatistas, pero también es previsible que apoyen el texto. Hay que aplaudir el gesto de Pedro Sánchez de intentar el consenso del Hemiciclo. Pero que no exija “unidad y patriotismo” a ciegas. Que se lo gane.