Por duras que sean, las sanciones económicas a Rusia de Estados Unidos y la UE no son suficientes para frenar una guerra que parece no tener fin. Putin prosigue con su criminal invasión que no cesará hasta que considere que ha logrado su objetivo de controlar Ucrania y eliminar a Zelenski para colocar a un Gobierno títere. Rusia es consciente de su actual fracaso bélico. Pero nunca admitirá una derrota. Por eso, arrasa sin contemplaciones las instalaciones y residencias civiles provocando innumerables muertes y dejando a la intemperie, sin casa, agua, luz ni comida, a millones de ciudadanos.
Es verdad que Ucrania se rearma gracias a que Occidente no cesa de enviar material bélico ante el endurecimiento y la prolongación del conflicto. Pero hasta ahora, la mejor noticia para Zelenski ha sido la visita a Kiev de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, y el responsable de la Política Exterior, Josep Borrell que le han asegurado que su institución elaborará el informe sobre la candidatura para el proceso de adhesión a la UE que "no va a ser, como siempre, cuestión de años, sino de semanas".
De este modo, Ucrania se convertirá en país candidato a ingresar en la Comunidad Europea y tendrá derecho a recibir los fondos europeos. Porque, ante la impotencia de la ONU y la imposibilidad de la OTAN de intervenir en el conflicto por el riesgo de desencadenar la III Guerra Mundial, lo que necesita el país es dinero y armamento.
La iniciativa de Von der Leyen y Borrell tampoco frenará de momento la guerra. Pero es el aviso más serio a Putin de que Occidente no se va a quedar de brazos cruzados ante su criminal invasión. Ha resultado un acierto de la UE la visita a Zelenski y su candidatura a ingresar en la institución. Solo hace falta que el proceso se acelere y que el Kremlin tome nota de la advertencia.