Novak Djokovic ha decidido poner sus convicciones personales por delante de su carrera deportiva en este punto de su vida. El tenista serbio no quiere saber nada de las vacunas contra el Covid-19. Aunque ha reiterado en múltiples ocasiones su respeto a aquellos con no piensan como él en este punto, subrayando su mentalidad abierta al cambio de parecer, el ídolo balcánico no se ha inmunizado contra el coronavirus que ha causado una pandemia en todo el planeta. Y ha asumido las consecuencias con aplomo.
Por esta postura sanitaria fue expulsado de Australia -cuando ya se había desplazado a Melbourne para la disputa del primer Grand Slam del curso- y se le ha cerrado las puertas de los Masters 1.000 de Indian Wells y de Miami. Es por ello que el todavía número 1 del tenis mundial sólo había jugado en 2022 en el torneo de Dubai. Su último partido disputado fue la derrota sufrida en ese campeonato frente al checo Jiri Vesely. Desde entonces no ha podido participar en ningún torneo de la élite de la ATP.
Hasta que esta semana compareció en el Masters 1.000 de Montecarlo con la intención de acumular rodaje de cara a la recién estrenada temporada de tierra batida. Confesó en sus declaraciones previas a su debut que ha estado trabajando a conciencia para llegar bien a este torneo, pero aseguró que era consciente de su falta de ritmo competitivo. Y esa presunción terminó por tomar forma este martes.
Se le cruzó en la segunda ronda del abierto monegasco Alejandro Davidovich, un talento español de 22 años que todavía no se había presentado en sociedad para el gran público de este deporte. Este juvenil talento abrasó al favorito por 6-3, 6-7 y 6-1 en la que constituye la mayor victoria de su hoja de servicios. Hizo pagar la cara la inactividad a 'Nole' y se encumbró. Ahora el balcánico debe pasar página cuanto antes para centrarse en el Masters 1.000 de Madrid y en Roland Garros, torneos que le permiten jugar a pesar de su negativa a las vacunas contra el coronavirus.
El Montecarlo Country Club se había engalanado pero sólo vio a este ganador de 20 Grand Slams durante dos horas y 54 minutos. Davidovich, de padres rusos pero nacido en la localidad malagueña de La Cala del Moral, se ganó la seguridad en sus posibilidades con cada punto que aguantaba al ilustre rival de esta fecha. Compitió sin complejos, con hambre, y llevó a Djokovic a la acumulación de fallos. El jugador de Belgrado perdió su saque dos veces para empezar, cayó a un 4-1 en contra y perdió el set inicial por 6-3.
Con todo, Novak sigue vigente en cuanto a genio y toque. Le costó mucho relativizar sus fallos, mas reaccionó en una segunda manga que empezó perdiendo por 3-0 -con un juego que pasó de los 14 minutos-. Se rehízo con calidad, aunque desprovisto de consistencia, y logró neutralizar las dejadas de Alejandro. Equilibró las sensaciones con el 3-2, notó el cansancio del español -quien pidió la asistencia médica por problemas en una de sus muñecas- y aceleró para ganar en el tie-break -levantando dos bolas de partido-. Y lo festejó con todo.
El problema para el serbio es que Davidovich también renacería dentro de la lógica de partido. Sabía el joven aspirante que estaba ante la oportunidad esperada desde niño y no lo desaprovechó. Batalló con su juego pegajoso, variado y potente, para hacer descarrilar al doble ganador del Masters de Montecarlo. Superó la presión a la que trató de someterle 'Nole' y sentenció su éxtasis particular con un 6-1 descriptivo. Ahora se las verá en tercera ronda ante el ganador del cruce entre David Goffin y Daniel Evans. Y a Djokovic le espera otra semana de reflexión. Esta vez, inesperada.
"Es una victoria muy especial"
"Esta victoria es muy especial para mí. Crecí viendo jugar a Nole (Novak Djokovic) y soy un gran admirador suyo", dijo Alejandro al término del partido. "Observo a Djokovic en cada torneo, en cada partido. Ha sido muy especial todo. Aquí en Montecarlo, con la cancha llena y frente el número uno del mundo. He disfrutado mucho, en cada momento. Estoy muy feliz", añadió un jugador que había perdido ante el serbio todos los duelos precedentes.
Preguntado por cómo se sintió, el marbellí explicó que "empecé bien desde el principio porque sabía que Djokovic no ha jugado mucho y lo podía acusar". "Después tuve que concentrarme en cada punto porque tuve oportunidades desde el principio. Fue lo que hice", aclaró. "Cuando ganó el segundo set fue difícil mentalmente, pero estoy trabajando muy duro para estar más concentrado. No importa si perdí el segundo set o perdí el primero. Tengo que estar preparado para la batalla", concluyó.