En la entrevista con Susana Griso en Antena 3, Pedro Sánchez ha vuelto a reiterar que jamás pactará un Gobierno con el PP. Según el presidente, España solo tiene dos opciones: o él mantiene el poder o vendrá el caos con el partido de Feijóo apoyado por la ultraderecha. Oculta, sin embargo, que para ser investido y para sacar adelante la legislatura, necesitó y sigue necesitando la coalición con los comunistas de Podemos y el apoyo de los amateurs de golpistas y los proetarras.
Pedro Sánchez parece estar aterrado por el constante ascenso del PP en todas las encuestas; en las dos últimas, publicadas en “La Razón” y “el diario.es”, Feijóo sería el candidato más votado en unas elecciones generales. De ahí, que en la entrevista con Griso haya dedicado más tiempo y energía a insultar al PP que a comentar los muchos problemas a los que se enfrenta España por la crisis sanitaria y económica de la pandemia y, ahora, por las consecuencias que tendrá la guerra de Ucrania. Porque, en realidad, al presidente solo le interesa mantener el poder a toda y costa y, por eso, su única misión consiste en destruir al PP con el argumento de que “necesita a la ultraderecha para gobernar”.
Pero, como se comprueba en todas las encuestas, la opinión pública ya está anestesiada ante este mensaje fabricado en La Moncloa por su potente equipo propagandístico. Resulta inquietante que Pedro Sánchez no respalde el inteligente argumento de Bolaños, que en la reciente entrevista de El Español, aseguraba que el PSOE estaría dispuesto a facilitar los gobiernos del PP para impedir que pactara con Vox. Pero Sánchez es incapaz de reconocer que muchos de los errores de su gestión obedecen a la coalición con Podemos y a sus siniestros aliados de ERC y Bildu, a los que complace sin dudarlo para mantener sus apoyos. Como hemos reiterado desde El Imparcial, mientras Pedro Sánchez sea el presidente, jamás pactará con el PP. Prefiere asegurar su poder arropado por la extrema izquierda, aunque se vea obligado a perjudicar la estabilidad política y la economía de España por mantener el apoyo de sus fieles compañeros de viaje.