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EN LA FRONTERA

Para creer hay que ver las heridas

sábado 23 de abril de 2022, 18:56h

Como Santo Tomás: “para creer hay que ver las heridas”. Y esto es lo que nos está sucediendo que para creer en lo que está pasando en Ucrania, tenemos que ver las heridas que el león ruso está haciendo en el pueblo ucraniano. Nuestros dirigentes políticos viajan hasta el cuerpo herido para meter sus dedos en el costado de un pueblo que está siendo masacrado. Unos políticos que van a prometer ayuda y que llegan allí para publicitar su buena voluntad.

Y de nuevo los periodistas somos los transmisores de esta miseria humana que nos hace ver la fragilidad de todos y la dureza mental de unos pocos que provocan este safari. No faltan informaciones que sirven al mejor postor y tergiversan las noticias que en muchos casos salen de las oficinas de prensa de agresores o agredidos.

Hace pocos días, el pasado 7 de este mes, el Papa respondía en una carta al periodista argentino Gustavo Sylvestre sobre varios asuntos y Francisco indicaba en su misiva los pecados en los que solemos caer los periodistas: “Siempre en esas informaciones se encuentran algunos de los pecados en los que suelen caer los periodistas: desinformación, calumnias, difamación, coprofilia. Y según me dicen a algunos autores de artículos les pagan para esto. ¡Triste! Una vocación tan noble como la de comunicar ensuciada de esta manera”.

Tiene razón el Santo Padre. Los que amamos esta bendita profesión debemos ser muy cuidadosos y servir solo a la verdad, que es la que debe pagar nuestras conciencias y no servir a los que buscan en la mentira su negocio o una política perversa.

De las calumnias y desinformación saben y la sufren también nuestros obispos que todos los días leen y repasan ciertos confidenciales para los que trabajan también sacerdotes despechados.

Unos obispos que este lunes participaran en la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, que se abrirá con un discurso de su Presidente, el arzobispo de Barcelona, Cardenal Omella, y con otro del Nuncio de Su Santidad en España, monseñor Bernardito Auza. Una Asamblea en la que se informará de la marcha del Sínodo y de la situación actual de los refugiados ucranianos en España así como la presentación del nuevo catecismo para adultos o el proyecto del nuevo Servicio de Pastoral Vocacional de la Conferencia Episcopal Española.

Pero creo que lo más importante se recogerá en el discurso de apertura del Cardenal Omella, que hace días fue recibido por el Papa, junto al Cardenal Osoro, arzobispo de Madrid, y el Secretario General, Monseñor Argüello, obispo auxiliar de Valladolid, al que los rumores le colocan en una sede residencial.

Esperemos y sobre todo que no nos haga falta “meter el dedo en la llaga” para encontrar y contar la verdad.

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