Pedro Sánchez ha salvado “in extremis” su plan anticrisis en el Congreso de los Diputados gracias al apoyo de Bildu. Para no salir escabechado del Hemiciclo, en una nueva pirueta y sin pudor alguno, el presidente se ha visto obligado a tragarse su soberbia y ha convertido el “decretazo” aprobado por el Gobierno en un proyecto de ley para que los partidos puedan presentar enmiendas.
También ha ayudado la inteligente treta de Bolaños al presentar el plan, pues ha incidido en las medidas más difíciles de rechazar por los partidos como la bonificación de 20 céntimos por litro de combustible y las ayudas a los transportistas para frenar las movilizaciones. El ministro de la Presidencia, sin embargo, no ha dedicado un segundo a comentar la principal exigencia del PP de bajar los impuestos para frenar la inflación.
La cesión de Sánchez al presentar un proyecto de ley en lugar de un “decretazo” solo buscaba aparentar un interés en pactar las medidas con la Oposición. Y, sobre todo, para salvar la votación, pues se arriesgaba a un doloroso revolcón parlamentario en el caso de que su plan “estrella” hubiera sido rechazado. Pero, triquiñuelas aparte, hay que reconocer el éxito del Gobierno al lograr la aprobación de un plan trascendental para encarar la grave crisis económica que se avecina por la guerra de Ucrania.
Ya solo queda conocer las cesiones del Gobierno a Bildu. Pero no hace falta esperar para saber que ni una sola de las enmiendas que presentará el PP se incluirá en el manoseado plan anticrisis del Gobierno. De ahí, que el partido de Feijóo haya votado en contra.