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EL PARO GOLPEA A PEDRO SÁNCHEZ

viernes 29 de abril de 2022, 13:53h
Después de dos años de discretos avances en el empleo, tras sortear la pandemia, el paro...

Después de dos años de discretos avances en el empleo, tras sortear la pandemia, el paro ha golpeado duramente sobre el sonriente rostro de Pedro Sánchez. Entre enero y marzo de 2022 se han destruido más de 100.000 empleos y el número de parados se incrementó hasta 70.900. La sangría del empleo ha instalado la realidad española en 3.174.700 parados, cifra alarmante que supera a la que padecen las naciones europeas más desfavorecidas.

Pedro Sánchez mantiene una tórpida política económica, destinada a cobrar más impuestos para derrochar el dinero de los contribuyentes en la contratación de parientes, amiguetes y paniaguados, en la crecida incesante de una Administración elefantiásica, en la extensión de la suntuosidad y en los gastos desbocados de los ministerios.

El Partido Popular ha plantado con seriedad las fórmulas de solución al desastre: bajada de impuestos y austeridad en el gasto público, justo lo contrario de lo que hace el PSOE sanchista. Solo el estímulo a la empresa privada revertiría las cifras del paro. Arreglarlo a través de la contratación de más funcionarios, más colaboradores, más asesores, más enchufados en las empresas públicas, casi todas sumidas en un déficit atroz, no hace otra cosa a medio y a largo plazo que empeorar la situación. El Gobierno sanchista de Frente Popular ha establecido una política económica que está arruinando al país. Basta con considerar que la deuda pública supera ya el billón y medio de euros. Deuda, en fin, que habrá que devolver gravada con los intereses correspondientes.

Pedro Sánchez no concibe la reducción del gasto público. Por el contrario, lo incrementa mes a mes, supeditado a las tensiones frentepopulistas que a tantos países han arruinado, sobre todo en Iberoamérica. Núñez Feijóo ha puesto sobre la mesa presidencial monclovita un programa económico razonable que Pedro Sánchez ha rechazado sin considerarlo, a pesar de que las últimas cifras de su Gobierno encienden la alarma en España y en Europa. Caminamos, en fin, hacia el precipicio, amenazados por la angustia y el riesgo del descalabro.