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EDITORIAL

El CNI, la cabeza de turco de Sánchez para lavarse las manos

EL IMPARCIAL
martes 03 de mayo de 2022, 12:05h

Por torpeza y sin motivo alguno, Pedro Sánchez se ha metido él solo en un atolladero. No tiene sentido que enviara precipitadamente a Félix Bolaños a denunciar el espionaje a su móvil y al de la ministra de Defensa sin poder aportar la más mínima explicación de los hechos. Solo dio un dato, el que, por cierto, más perjudica al presidente: la fecha en la que Pegasus se coló en su teléfono. Lo que, según el relato oficial, ocurrió en mayo de 2021. Resulta difícil de creer que el Gobierno haya tardado un año en descubrirlo.

Tras la avalancha de mofas por la tardanza en averiguarlo, Sánchez ha decidido ahora cargar las culpas en el CNI. Y, de nuevo, se equivoca. Porque la misión del Centro de Inteligencia no se basa en proteger la seguridad de los dispositivos tecnológicos. La seguridad de los dispositivos tecnológicos depende de cada Ministerio y, en su caso, de La Moncloa, que debería tener esa misión permanentemente.

El CNI, en todo caso, a través del Centro Criptológico Nacional, podría investigar el origen del pinchazo que, según el Gobierno, solo se sabe que es “externo”. Ese dato resultaría ahora el más relevante. Pues si es verdad que Pegasus se ha colado en el teléfono de Sánchez ya debería conocerse el origen de la intromisión y el motivo de las escuchas.

Pero la urgencia de Sánchez por anunciar su “pinchazo” solo buscaba desviar la atención para mantener el apoyo parlamentario de ERC. Aunque, después de escuchar a Junqueras, es evidente que tampoco lo ha logrado. Pues el dirigente secesionista ha acusado al presidente de crear una cortina de humo para ocultar sus vergüenzas.

También se tambalea Sánchez al poner en la diana al CNI, pues, como ha declarado el entero Gobierno, los asuntos que trata el Centro de Inteligencia son secretos. Pero así cumpliría con la exigencia de Podemos y los partidos secesionistas para que haya dimisiones. Y la cabeza de turco que Sánchez tiene más a mano es la de la directora del CNI. Paz Esteban sería, así, la elegida por Sánchez para lavarse las manos y satisfacer a su socio de Gobierno y a sus siniestros aliados.

Sin embargo, lo más perjudicial para la imagen de Sánchez se basa en el escepticismo general de los partidos y los medios de comunicación sobre los hechos. Hay demasiadas incógnitas, demasiadas irregularidades, demasiadas cortinas de humo para creer a pies juntillas el relato oficial de esta historia. El propio Pedro Sánchez está obligado a contar con todo detalle lo ocurrido. No se puede lanzar al aire una noticia tan relevante y grave sin un solo dato que avale que, en efecto, Pegasus se coló en el móvil del presidente del Gobierno hace un año.

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