Democracia en América Latina
domingo 28 de septiembre de 2008, 00:13h
Costa Rica, Chile y Uruguay son los países de América Latina con mayor índice de desarrollo democrático, según el último informe hecho público por la Fundación Konrad Adenauer. A la cola se sitúan tres países que no dejan de copar los espacios periodísticos, precisamente por su falta de rigor democrático: Venezuela, Bolivia y Ecuador. Hoy domingo, precisamente, se celebra en este último el cuarto referéndum para una reforma constitucional, en menos de tres años. Después de una intensa campaña, los sondeos apuntan a una más que probable aprobación del texto que, según muchas denuncias, nada tiene que ver con el que se aprobó en su día en Montecristi. Por lo demás, la nueva Carta Magna es un compendio de lo que algunos analistas han llamado “populismo económico”, carente de cualquier sentido común. Pero lo peor es el espíritu caudillista que contamina el texto erosionando la independencia y separación de poderes. Además no sólo el contenido de la nueva Constitución es preocupante. Las formas y modos de sacarlo adelante, imponiendo, falseando y manipulando, son el mejor ejemplo de porqué Ecuador está a la cola en el índice de desarrollo democrático en la región.
Sus otros dos compañeros de viaje, tanto en la lista, como en el ALBA- Alternativa Bolivariana para América Latina-, Bolivia y Venezuela, no están en mejor posición. Hugo Chávez sigue inmerso en su loca defensa de un supuesto socialismo anacrónico y arbitrario, jalonado por expulsiones intempestivas de cualquier elemento que sea contrario a su régimen, inhabilitaciones de dudoso corte legal de los adversarios políticos –como la del alcalde de Chacao, Leopoldo López- o cierre de medios de comunicación no afines. Inexistencia de la separación de poderes, como denunciaba la ONG Human Rights Watch, en su último informe, que motivó la expulsión de su director José Manuel Vivanco, de Venezuela, control de la opinión pública, falta de libertad de expresión… La labor política de Chávez es un digno ejemplo de cómo no debe comportarse un gobernante democrático.
De igual manera actúa Evo Morales en Bolivia, si bien la difícil situación del país, dividido y al borde de un enfrentamiento civil, le ha obligado a negociar con la oposición su proyecto constitucional. Tanto Eduardo Correa en Ecuador, como Morales y Chávez en Bolivia y Venezuela, saben poco o nada de democracia. La confunden con un plebiscito: el mero hecho de dar al pueblo la opción de votar cualquier cuestión. Ignoran o, pretenden hacerlo, que un auténtico sistema democrático necesita, además del sufragio universal, de un Estado de derecho sólido, sustentado en el respeto a la legalidad, la separación de poderes, una sociedad civil fuerte y la libertad de expresión. Lo demás es pura demagogia.