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Entrevistas

Carmen de Burgos: Palabra de Colombine

domingo 08 de mayo de 2022, 23:14h
Carmen de Burgos: Palabra de Colombine

Estudio y edición de Emilio José Sales Dasí. Prólogo de Carmen G. de La Cueva. Renacimiento. Sevilla, 2022. 17,90 €.

Por Ángela Pérez

En su momento, Carmen de Burgos, conocida como Colombine (Almería, 1867-Madrid, 1832) fue una figura carismática encuadrada en la Edad de Plata de la literatura española. Luego, se la confinó en ese “purgatorio” al que muchas veces injustamente –sin duda, en el caso de Colombine lo fue-, se condena a algunos autores. Afortunadamente, de un tiempo a esta parte se viene apreciando una decidida recuperación de Carmen de Burgos, a la que contribuirá esta Palabra de Colombine, que nos llega de la editorial Renacimiento.

Personaje polifacético, fue docente, traductora, escritora en varios géneros -relatos, novela, ensayo-, y, sobre todo, periodista, actividad que la convirtió en pionera como corresponsal de guerra y en la primera mujer redactora de un periódico con columna fija. Así, en 1903, se la contrata en el Diario Universal, donde se pretendía que en su columna, “Lecturas para las mujeres” escribiera artículos amables y entretenidos, sin mucha enjundia, dirigidos a las mujeres (ya vemos en este propósito cómo se veía a la mujer y sus intereses). Pero Colombine aprovechó la ocasión para, sin dejar de tratar asuntos más o menos livianos, introducir otros de mayor calado, como el del divorcio, del que era firme defensora: “[El matrimonio] contraído por seres defectuosos y falibles, no puede ni debe ser para toda la vida [...] La vida en común revela los defectos y las decepciones se cuentan por días [...] Y de esta manera se va al matrimonio en un país donde no existe el divorcio”, proclama. O el sufragio universal, la pena de muerte..., y despertar en la población femenina la conciencia de sus derechos.

Porque Colombine fue una feminista de pro, pero sin caer en el folclore o en falsas dicotomías por el que a veces se despeña el movimiento, sino poniendo el acento en lo sustancial como especialmente el que las mujeres tuvieran la misma educación que los hombres, condición indispensable para la liberación.. Su vida fue complicada, con un matrimonio fallido, fruto del cual tuvo tres hijos, de los que solo sobrevivió su hija María, con la que, tras abandonar a un marido no precisamente recomendable, deja su Almería natal para instalarse en Madrid. En la capital consiguió, con denodado esfuerzo, abrirse un hueco. Nadie le regaló nada. Más bien todo lo contrario, pues tuvo que batirse el cobre en un mundo dominado por los hombres. Adelantada a su tiempo, mantuvo una relación de igual a igual con Ramón Gómez de la Serna.

Bienvenida sea esta Palabra de Colombine que pone a nuestro alcance numerosas entrevistas que le hicieron en su día, donde habla de variadas cuestiones vitales y profesionales que pueden leerse como una suerte de biografía o de memorias que quiso escribir sin llegar a hacerlo, y permiten conocer mejor a una mujer inteligente y compleja: “Llevo dentro muchos yoes”, decía, como bien recuerda Carmen G. de la Cueva en el prólogo al volumen. Una figura que no merece de ninguna manera el olvido.

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