Ha sido manifestar Finlandia su intención de ingresar en la OTAN y Putin les ha cortado la luz a los finlandeses. Veremos qué hace con los suecos. Qué obsesión han tenido y tienen los sátrapas rusos con apagar o engullir el mundo ocultándolo entre tinieblas. La electricidad siempre fascinó a Lenin, quien se propuso hacer progresar a Rusia mediante la revolución bolchevique y la electrificación del país. Stalin llegó hasta Berlín repitiendo: “No toleraremos que ingleses y franceses entren en Berlín”, sin embargo la realidad fue otra. Incluso no pudo tomar Viena ni la propia Roma, como era su deseo. Para Rusia no existían palabras claras si no iban acompañadas de la fuerza. Y por eso veían en la claridad de la luz eléctrica un arma de guerra y hasta de tortura. En las celdas de la Lubianka dejaban encendidas unas potentes luces para impedir a los presos conciliar el sueño.
En la primavera de 1947, las relaciones entre los soviéticos y angloamericanos se deterioraban día a día. La causa que agudizó la discordia fue el Plan Marshall, que ofrecía a las naciones europeas ayuda económica de EEUU, extendiéndose a Rusia si accedía a colaborar en la tarea de reconstrucción del Viejo continente. Los rusos despotricaron del Plan reprochando que con ello, EEUU pretendía someter toda Europa al imperialismo del dólar. Stalin impuso su diabólica voluntad coaccionando a sus satélites para que renunciaran a la ayuda. Irritados los soviéticos por el poderío económico de los yanquis, convirtieron aquel troceado Berlín de la posguerra mundial en un ring en el que combatían dos púgiles en incipiente Guerra Fría. La antigua capital del Reich alemán empezó a ser una mecha encendida en el polvorín de Europa. Cierto día los rusos irrumpieron en los sectores occidentales saboteando el suministro de electricidad y agua y secuestrando a científicos e ingenieros, enviados rumbo a Moscú. La luz, la vida, el conocimiento, todo fue arramblado por los comunistas. Tras la enésima controversia a causa de la moneda vigente en la capital berlinesa, el Kremlin ordenó el bloqueo de todas las vías de comunicación, terrestres y fluviales, que accedían al Berlín occidental. Fue el llamado “bloqueo de Berlín” salvado gracias a la aviación aliada, logrando abastecer a más de dos millones de berlineses.
En 1959 Acheson, Secretario de Asuntos Exteriores con el presidente Truman, manifestó que para aliviar la tensión y calmar las ansiedades en que el mundo vive a causa de las relaciones entre EEUU y Rusia es preciso que ésta cumpla una serie de condiciones como: Consentir la unificación de Alemania bajo un gobierno elegido por elecciones libres; levantar los obstáculos que se oponen a la conclusión de los Tratados de Paz; retirar las fuerzas militares de los países satélites; abandonar la política de obstrucción en las Naciones Unidas; renunciar a los procedimientos subversivos contra los gobiernos; y abstenerse de deformar mediante la propaganda las ideas del pueblo ruso acerca de los demás países del globo. Sesenta años después, otro ruso “iluminado” no puede imponer su propia voluntad cercenando la independencia de las naciones libres.