La conjura de El Escorial
domingo 28 de septiembre de 2008, 19:46h
Decía Luis María Anson en su Zigzag de El Cultural que se publicó el pasado 11 de septiembre que a Gregorio Marañón le habría encantado La conjura de El Escorial. Aunque, en puridad, es aventurada tal suposición, pienso que acierta plenamente. Y lo creo, fundamentalmente, por el buen gusto que ha demostrado Antonio del Real en la adaptación de esta narración histórica.
La película se fija en la que ha pasado por ser una de las grandes conspiraciones que ha conocido la historia, el asesinato de Juan de Escobedo, secretario del hermanastro de Felipe II, Don Juan de Austria. La historiografía, en líneas generales, acepta la implicación en el crimen de Antonio Pérez, secretario de Felipe II, y la princesa de Éboli, su amante. Sin embargo, hay un interesante debate, aún no resuelto, sobre la posible connivencia del propio monarca. Así, entre los que defienden la implicación del rey destaca el propio Marañón, biógrafo de Antonio Pérez, o Manuel Fernández Álvarez quien sentencia en su obra sobre el rey prudente; «en la muerte de Escobedo sólo toparíamos con dos altos responsables: Antonio Pérez, el gran manipulador, y Felipe II, en definitiva, el decisivo consentidor». Por el contrario, hay quien sostiene una interpretación más positiva de Felipe II, como Henry Kamen, o como se refleja en esta película. En todo caso, el proceso surgido como consecuencia de este asesinato y las implicaciones que de él se derivaron, ha estado envuelto en una polémica que no ha terminado de solventarse, ni es previsible que finalice, al menos, mientras no surja documentación totalmente resolutoria.
Se comparta o no la tesis interpretativa que se recoge en el filme, lo allí narrado está basado en la documentación existente. La única excepción es la historia de amor surgida entre un alguacil y una joven y bella morisca que es empleada como hilo conductor para desentrañar la conspiración urdida para asesinar a Escobedo. Habrá quien no comparta esta licencia pero lo cierto es que es, a mi juicio, supone todo un acierto que da agilidad al guión y contribuye de manera decisiva a atrapar al espectador. Si bien son justos los elogios que ha recibido el reparto –se demuestra buen tino al trazar los perfiles humanos de personajes como el propio Antonio Pérez, su mujer doña Juana de Coello o el duque de Alba–, merece una mención especial la sobresaliente interpretación de Juanjo Puigcorbé, como Felipe II, y Julia Ordmon como Princesa de Éboli. También se ha alabado, con razón, la fotografía y la adaptación histórica. Es, en definitiva, una excepcional película histórica que conviene no perderse.
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Profesor de la UCM
Antonio López Vega es profesor de Historia Contemporánea de la UCM.
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