Joe Biden es un político equilibrado y prudente, de firmes ideas democráticas. No entiende cómo una...
Joe Biden es un político equilibrado y prudente, de firmes ideas democráticas. No entiende cómo una nación de la envergadura histórica y actual de España pueda mantener un Gobierno de Frente Popular, es decir un Gobierno con ministros comunistas, un Gobierno condicionado por los escaños de los grupos de extrema izquierda, desde secesionistas catalanes a bilduetarras. El presidente del Gobierno español le ha perseguido frenéticamente por pasillos y congresos. No ha conseguido otra cosa que acentuar el ridículo que está haciendo al tratar de maquillar el desdén de Biden.
Parece ser que el presidente de los Estados Unidos de América no recibirá a Pedro Sánchez en la Casa Blanca antes de la cumbre de la OTAN, como es habitual. En Moncloa se ha desatado una actividad febril para que al presidente Biden no le queda otro remedio durante su estancia en Madrid que entrevistarse de forma larga y distendida con Pedro Sánchez. Moncloa sabe que el presidente estadounidense tiene decidido mantener esa larga conversación con el Rey Felipe VI, y por eso trabaja desbocadamente para que el protagonista de esa entrevista no sea al Monarca sino el presidente del Gobierno.
Tanto en Europa como en Estados Unidos, Pedro Sánchez ha comprendido la dificultad que encierra quebrantar lo políticamente correcto y aceptar una alianza del partido socialista con el comunista y la extrema izquierda. Para ser investido y para aprobar las leyes, el presidente del Gobierno precisa del voto de los diputados comunistas, secesionistas y bilduetarras. Está maniatado. Desde hace ya muchos meses se proclama socialdemócrata y pretende que los dirigentes internacionales acepten que el socialismo sanchista sea considerado también como socialdemócrata. Difícil empeño. Resultan estremecedores, en todo caso, los esfuerzos de Sánchez para mantener el equilibrio entre las exigencias de la extrema izquierda y las de la Unión Europea.
La verdad es que ya no engaña a nadie. Por eso su situación es tan precaria. Hará todo los posible para agotar la legislatura, lo que significa que permanecerá genuflexo ante el rebenque secesionista y bilduetarra; pero a la vez prolongará su frenesí por Europa pretendiendo que se le acepte como un socialista democrático. Si Bolaños y sus colaboradores consiguen que el presidente Biden acepte hablar y negociar con Pedro Sánchez, durante su estancia en Madrid, tal vez se avancen los pasos necesarios para despejar el camino europeo del presidente del Gobierno español.