Los ainus, reconocidos como pueblo indígena
lunes 29 de septiembre de 2008, 21:14h
En el pasado mes de junio en Tokio, justo unas semanas antes de la apertura de la cumbre de los países del G8 en la isla septentrional de Hokkaido, tanto el congreso de los diputados como el senado aprobaron por unanimidad la resolución que propone el reconocimieto de los ainus como pueblo indígena.
Antiguamente los ainus vivían en las gélidas zonas de las islas Kuriles, Sakhalin y Hokkaido formando una comunidad propia con su lengua, religión y cultura. Se dedicaban principalmente a la pesca de truchas y salmones en los ríos y a la caza de animales como ciervos, jabalíes y osos, aparte del cultivo de algunos cereales. Pero por el avance progresivo de los japoneses hacia el norte, iniciado ya en la temprana época del siglo VII según anotan las antiguas crónicas oficiales, los ainus se fueron quedando cada vez menos en número. Y entrando ya en la época feudal de Edo en el siglo XVII, comenzaron las fuertes opresiones hacia ellos por parte de los exploradores de Matsumae, fortraleza fronteriza y oficina gubernamental ubicada en la misma isla de Hokkaido y como consecuencia de ello se perdieron muchas costumbres autóctonas y las manifestaciones culturales tradicionales de los ainus con un notable descenso de la población. En el año 1899, con la Ley protectora de los antiguos aborígenes de Hokkaido, se toman las medidas de integración del pueblo ainu a la comunidad japonesa y de mejoramiento de las condiciones de vida, pero sin resultados satisfactorios,
Los ainus que viven actualmente en Hokkaido son unos 23 mil según el registro civil oficial, pero la verdad es que la cifra exacta no se conoce porque sigue habiendo gente que no quiere declarar su origen por miedo a cualquer tipo de discriminación.
Con esta resolución aprobada recientemente por el parlamento japonés, el ejectivo, en consideración a la Declaración sobre los derechos de los pueblos indígenas adoptada por la ONU en 2007, reconoce oficialmente a los ainus como “el pueblo indígena que habita en la parte septentrional del archipiélago japonés, principalmente en Hokkaido y que posee su propia lengua, la religion y la cultura”. Y al mismo tiempo, promete la programación global de medidas para mejorar las condiciones de vida de los ainus. Aunque de momento esta resolución pueda resultar una simple pose ante la comunidad internacional por no tener ningún factor coercitivo, por lo menos el gobierno tendrá que mostrar con ejemplos concretos sus esfuerzos de mejoramiento, sobre todo en el campo de educación y de trabajo. De hecho, actualmente el número de los ainus que reciben la ayuda social es triple de la media nacional y el de los que cursan estudios universitarios (17,4%) ocupa una tercera parte de la media nacional (52,2%).
El nombre del lago de “TOYA” donde se celebró la última cumbre del G8 significa en la lengua de los ainus “Orillas del lago”. Pero ya queda poquísima gente que sabe este sentido etimológico de la palabra salvo unos lingüistas muy especializados y su lengua está prácticamente en vía de desaparición.
Además parece que el gesto del gobierno japonés no tuvo mucho eco entre los países asistentes a la cumbre del G8 en Hokkaido. Y es muy lógico si pensamos que Canadá y Estados Unidos, fueron dos de los cuatro países que en la Asamblea General de la ONU habían votado en contra de dicha Declaración.
Parece que todavía queda mucho camino que recorrer para que la resolución de la ONU llegue a producir efectos positivos.
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Catedrático de la Dokkyo University
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