La masacre de los idiotas
sábado 02 de febrero de 2008, 19:04h
Un centenar de personas fue asesinada días pasados en Bagdad por dos mujeres supuestamente retrasadas mentales que penetraron en un popular mercado de pájaros de la capital iraquí e hicieron explotar la dinamita que portaban en sus ropas.
Fue una operación sencilla según sus promotores porque resultó fácil convencer a aquellas infelices de que cometieran la masacre en nombre de Dios y contra los infieles.
Esta terrible acción rompe con una paz aparente y temporal en las calles bagdadíes e impone el método criminal de los inocentes o idiotas que hasta ahora estaba en manos de fanáticos civiles, clérigos, niños, ancianos y animales incluso. Las mujeres estaban hasta ahora exentas de este tipo de crímenes. Se rompe así una tradición y un método.
Ningún grupo integrista reivindicó la masacre pero todo indica que fueron comandos chiítas los que lo prepararon y ejecutaron.
Durante esta guerra tremenda todo sirve para trasladar explosivos y atacar a inocentes: perros, camellos, camionetas fúnebres, motocicletas y bicicletas... ¡hasta pájaros! Porque las autoras de la masacre penetraron en un mercado con una jaula cargada de explosivos con pájaros domésticos incluidos.
En algunas guerras se han utilizado estos métodos. En la primera guerra Mundial los perros cargados de dinamita y enviados a las fronteras contrarias se usaron con relativa frecuencia. En Japón, los kamikazes cometieron auténticas masacres como las que están cometiendo ahora fanáticos musulmanes en países como Pakistán, Afganistán, la India, Sri-Lanka, el Líbano, Malasia, Israel, etc.
Todo indica que estas barbaridades se repetirán y que el nuevo "material ofensivo" irá desde retrasados mentales a niños y estudiantes fanáticos. Por muy sofisticados que sean los métodos de prevención es casi imposible acabar con esta locura suicida. En Iraq, desde que los americanos ocuparon el país se han multiplicado estas masacres y todo indica que sus promotores insistirán porque el éxito está garantizado.
Como en casi todas las batallas contra el terrorismo, por artesanales que sean, este nuevo método se presenta como prácticamente imposible de neutralizar. Antes, previamente, quienes lo sufren deberán entender por qué se hace, quiénes lo promueven y qué futuro tiene. El futuro de estas inmolaciones es por ahora esplendoroso. Terrible pero cierto.
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Periodista
ALBERTO MÍGUEZ es periodista
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