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ORIENT EXPRESS

Macron y la izquierda

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
lunes 13 de junio de 2022, 19:57h

El primer dato que debemos resaltar de la primera vuelta de las elecciones legislativas en Francia es la abstención. El 52,49% de los franceses llamados a las urnas se quedaron en su casa o se fueron por ahí, pero no a votar. Es un nuevo dato récord en unas elecciones en las que cada vez participa menos gente. Se disputan 577 escaños en la Asamblea Nacional. Son necesarios 289 para la mayoría absoluta. A más de la mitad de los franceses llamados a votar no parece importarles demasiado.

Configuradas como una “tercera vuelta” de las presidenciales del pasado mes de abril, la lista Ensemble (Juntos) encabezada por Élisabeth Borne, del partido del presidente Emmanuel Macron, fue la más votada (25,75 %), pero le estuvo pisando los talones toda la noche la Nueva Unión Popular Ecológica y Social del izquierdista Jean-Luc Mélenchon, líder de La Francia Insumisa (25,66). En tercer lugar, quedó el Reagrupamiento Nacional, la formación de Marine Le Pen, que obtuvo un 18,68 % de los votos. Así, la segunda vuelta de las elecciones, que serán el 19 de junio, quedará entre el progresismo centrista de Macron y la izquierda populista de Mélenchon. La derecha, a cuya unidad había apelado Eric Zemmour, ha quedado fuera. El propio Zemmour ha tenido un resultado decepcionante toda vez que ni siquiera ha obtenido escaño.

En Francia, se ha hablado históricamente de la cohabitación cuando el presidente era de un partido y el primer ministro de otro partido distinto. Sin embargo, en este caso, Macron tiene sobre Mélenchon la ventaja de que puede crecer tanto hacia la derecha –capitalizando los votos que opten por el mal menor frente a la izquierda- como hacia el centro e incluso la izquierda moderada temerosa de la radicalidad del discurso de la Nueva Unión Popular. Así, es probable que, al final, el presidente logre, de nuevo, salvarse del fracaso gracias al temor de las opciones de izquierda y derecha más duras.

Sin embargo, es innegable que el presidente sale debilitado. Ha ganado por poco y, en general, sus adversarios comparten críticas a la Unión Europea y al elitismo que asocian al actual inquilino del Elíseo. En efecto, Mélenchon ha ido reivindicando la identidad nacional francesa –pidió que no se llevasen banderas comunistas a los mítines sino sólo banderas tricolores- y reclamando la, en materia de inmigración, “respetar la ley porque lo contrario siempre termina en detrimento de los trabajadores”. Incluso suprimió la palabra “izquierda” del nombre de su partido. Sin duda, es de izquierdas, pero se ha ido alejando de la progresía globalista que representa mejor el presidente.

Más allá de estos resultados, es claro que Francia está dividida a lo largo de unas líneas de fractura que superan la izquierda y la derecha. La oposición al globalismo, por ejemplo, agrupa tanto a los votantes de Mélenchon como a los de Le Pen y Zemmour. La crítica a la Unión Europea y el gobierno de las élites moviliza a las clases populares de todo el espectro. La división derecha-izquierda, de todos modos, no basta para explicar lo que está sucediendo en Francia y otros países de Europa (por ejemplo, España). Esto nos daría para otra columna así que aceptemos, por el momento, esa distinción problemática.

En fin, veremos el día 19 de junio si Macron logra, una vez más, vencer a sus adversarios explotando el temor al populismo o si debe cohabitar con la izquierda populista cuyo aliento ya siente sobre la nuca.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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