El sujeto fue descubierto y le han sancionado de este modo: no podrá volver al pabellón en su vida.
La NBA es, sin duda, una de las empresas que mejor han vendido un deporte en la historia. Uno de los secretos de ese faraónico éxito reside en la habilidad de la organización de la liga de baloncesto estadounidense para generar contenidos interesantes. Y una de las fórmulas que impone a todas sus franquicias y jugadores pasa por mostrar una accesibilidad con los medios de comunicación y compañías de marketing que asombra en Europa.
Nos son pocos los documentos audiovisuales que han disparado su popularidad, precisamente, gracias a la posibilidad de grabar situaciones y conversaciones de vestuario, íntimas de un equipo. De ahí han nacido producciones estelares como el documental sobre la última temporada de Michael Jordan en los Chicago Bulls (The Last Dance) o la multiplicidad de filmaciones que han revestido de mítica al Dream Team que ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92.
Pero, cuidado, una cosa es abrir las puertas a cámaras y micrófonos autorizados y otra bien distinta es saltarse toda reglamentación y sacar tajada del espectáculo que se produce en la NBA. Esa diferencia, de abismal trascendencia, es lo que ha comprendido Dawson Gurley en estos días. Lo que empezó como uno de esos vídeos virales, una continuación del personaje creado para las redes sociales, ha acabado en una prohibición de por vida.
Gurley, chico de 28 años nacido en Kansas, Estados Unidos, ha alcanzado cierta fama en dicho país por su parecido físico con Klay Thompson, triplista de los Golden State Warriors. Apoyado en esa peculiaridad físico, su cuenta llamada Big Daws ha escalado en repercusión hasta llamar la atención de algún programa televisvo que le ha requerido para gastar bromas a los aficionados de los Warriors.
Pues bien, dicha franquicia californiana se encuentra disputando las Finales de la NBA ante los Boston Celtics. La serie volvió esta semana a San Francisco empatada, con lo que el quinto partido, ese que los expertos auguran definitivo de cara a la resolución del anillo, acaparó todos los focos. Y ahí, en ese escenario, decibió este Youtuber subir su órdago.
Se afeitó y peinó del modo en que lo hace Klay, y enfundo el chándal del equipo de la Bahía y se encaminó al pabellón. Una vez que llegó al Chase Center, se presentó en el primer arco de seguridad y, con toda la cara saludó como si conociera de toda la vida al personal que trabaja para la franquicia deportiva. Detrás de él caminaba un colega que lo grababa todo con una cámara.
Los trabajadores allí presentes se tragaron el engaño e incluso le animaron a hacer un gran partido esa noche. Y Gurley y compañía consiguieron, para sorpresa de los espectadores de su contenido, plantarse en la mismísima pista. Y en el parqué no hizo otra cosa que lanzar a canasta durante minutos. Intentando disimular, pues no era capaz de creerse haber conseguido su objetivo.
Los problemas para este invasor fraudulento comenzaron en cuanto una vigilante de seguridad se dio cuenta de la engañifa. Se acercó a ellos y les preguntó si tenía acreditación (no sólo para estar tirando a canasta en la cancha, sino para haber accedido al pabellón horas antes del inicio del partido). Ahí se cayó el castillo de naipes y este muchacho de Kansas bajaría de la nube. Tanto que los Warriors le han comunicado, vía burofax, que tiene prohibido acceder al recinto durante lo que le quede de vida. Y que perdería los 15.000 dólares invertidos en entradas para esas Finales. Eso sí, su cuenta de visitas en las redes sociales ha tocado techo.