Podría reeditarse la situación que se produjo en marzo y abril, cuando los camioneros llevaron al país al borde del colapso.
Los transportistas y los pescadores podrían ponerse de nuevo en huelga, después de que el precio de los carburantes siga batiendo récords a pesar del descuento del Gobierno.
El precio de la gasolina ha alcanzado los 2,14 euros por litro y el gasóleo ha escalado a los 2,05 euros el litro. Con la bonificación del Gobierno de 20 céntimos, se queda la gasolina a 1,94 euros el litro y el gasóleo a 1,85 euros el litro.
Estos precios suponen que llenar el depósito sea todavía más caro que antes de la bonificación, por lo que la situación no ha llegado a aliviarse en los sectores más dependientes del precio del combustible.
Esta situación ha llevado a que el presidente de la Plataforma de Transporte, Manuel Hernández, exprese su preocupación y la posibilidad de plantear un nuevo paro. En declaraciones a Espejo Público, ha manifestado que “posiblemente en el mes de julio vamos a volver a vivir las protestas y movilizaciones”.
Hernandez, que llegó a convertirse en el protagonista de los anteriores paros del transporte, en abril, que amenazaron con colapsar el país, ha calificado las medidas del Gobierno de “tomadura de pelo”.
La nueva huelga de transportistas arrancaría el día 30 de junio, según explica el líder de la Plataforma de Transporte.
La huelga de los transportistas comenzó con paros aislados aunque terminó paralizando gran parte del país y forzando al Gobierno a negociar. Duró algo más de tres semanas pero fue perdiendo fuerza una vez que el Ministerio de Transportes alcanzó un acuerdo con la patronal del sector, el Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC). Este pacto incluía una bonificación de 20 céntimos por litro de combustible y ayudas directas por 450 millones de euros.
También comienza a dejarse notar el malestar en el sector pesquero. Varias asociaciones de pescadores profesionales están planteándose volver a amarra la flota, en otra reedición de lo que ocurrió en marzo.
Es el caso, por ejemplo de los pescadores de Baleares, donde la Federación de Cofradías de Pescadores reconoce que la situación es insostenible, ya que a los patrones de los barcos no les salen los números, pese a la subvención al gasoil.