Adriana Lastra es mujer inteligente, razonadora y constructiva. Pero el error antidemocrático...
Adriana Lastra es mujer inteligente, razonadora y constructiva. Pero el error antidemocrático en el que ha caído emborrona su trayectoria habitualmente aceptable. Salvo que existan indicios consistentes de que se han hecho trampas, el resultado de las elecciones en una democracia pluralista plena hay que aceptarlo. La soberanía nacional no reside en los partidos sino en el pueblo y son los electores, a través de la voluntad general libremente expresada, quienes tienen la última palabra.
Afirmar que, si el resultado de las elecciones autonómicas en Andalucía no complace al PSOE, los socialistas tomarán las calles, es una de las expresiones más antidemocráticas de la historia reciente de España desde el fin de la dictadura franquista. Lo de “tomar las calles” tiene en España precedentes comunistas y falangistas y fractura la esencia de la democracia. Si las calles se ocupan como protesta por el resultado de unas elecciones libres, estaríamos en el retorno a la violencia social.
Adriana Lastra debería rectificar lo que ha afirmado públicamente como una amenaza para atemorizar a los electores. He conversado con algunos socialistas destacados. No salen de su asombro ante lo manifestado por la vicesecretaria del partido. En la convulsa España sanchista, que hace agua por todos los costados, lo único que falta es adulterar el resultado electoral para que el pueblo se harte de la situación. Conviene no olvidar que los partidos políticos figuran en tercer lugar entre los diez grandes problemas que agobian a los españoles. Se han convertido en agencias de colocación y, con las debidas excepciones, se ocupan de defender los intereses partidistas y no el interés general.