www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

4.500 ARTÍCULOS

sábado 25 de junio de 2022, 10:03h
Este periódico, El Imparcial, fue el de Ortega y Gasset. Se fundó en 1867, en pleno siglo XIX...

Este periódico, El Imparcial, fue el de Ortega y Gasset. Se fundó en 1867, en pleno siglo XIX y con la misma cabecera se desarrolla ahora en la última vanguardia digital. Está considerado entre los super quality papers. En enero de 2008, en los jardines de la Fundación Ortega Marañón, se presentó el nuevo Imparcial. El todo Madrid intelectual y cultural asistió a aquella fiesta. Y un editor de calidad excepcional, José Varela Ortega, editor del periódico, así como un director que figura entre los mejores profesionales del periodismo español, Joaquín Vila, han conseguido el milagro de mantener durante 14 años y medio ya, el diario digital entre los más destacados y prestigiosos de España.

He contribuido yo a su consolidación con un artículo diario. El lunes, 21 de enero de 2008, publiqué en el primer número de El Imparcial digital mi artículo inicial titulado Reforma constitucional. Publico hoy el artículo número 4.500. Y lo hago con el contento de comprobar, día a día, cómo el periódico cumple con la doble función de nuestra profesión: administrar el derecho de la ciudadanía a una información veraz y contrastada; y ejercer el contrapoder, elogiando al poder cuando el poder acierta; criticando al poder cuando el poder se equivoca, denunciando al poder cuando el poder abusa. Y no solo al poder político, también al económico, al financiero, al religioso, al cultural, al deportivo, al universitario... Escribo, en fin, estas líneas con la inmensa satisfacción de haber contribuido día a día al espléndido trabajo realizado por la redacción del periódico que se acerca ya a los quince años de existencia.

Reproducimos a continuación íntegramente el primer artículo de Luis María Anson publicado el 21 de enero de 2008 en El Imparcial, titulado Reforma constitucional:

REFORMA CONSTITUCIONAL

Ortega y Gasset, en el debate parlamentario que mantuvo con Manuel Azaña, le advirtió de la voracidad insaciable de los partidos nacionalistas. Nada nuevo bajo el sol. Si no se cierra definitivamente el Estado de las Autonomías, la fractura de la unidad de España se hará inevitable. Los nuevos Estatutos, sobre todo en determinadas regiones, no son más que peldaños en la escalera de las independencias. No se trata de especulaciones periodísticas. Los protagonistas de las reformas estatutarias, desde el centro derecha de Mas al radicalismo de Carod, lo han proclamado de forma explícita.

Sólo existe una vía razonable para cerrar el Estado de las Autonomías: la reforma de la Constitución de 1978. El consenso de los dos grandes partidos de centro derecha y centro izquierda, más del 80% de la vida nacional, establecería el punto final de las transferencias y la recuperación para el Gobierno de la nación de algún sector como la educación, clave para la cohesión general. La reforma constitucional supone la consulta popular, el referéndum en el que todos los españoles manifestarían su voluntad de cerrar el Estado de las Autonomías, clausurando la posibilidad de nuevas concesiones y transferencias.