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Novela

Juan Gómez Bárcena: Lo demás es aire

domingo 26 de junio de 2022, 16:54h
Juan Gómez Bárcena: Lo demás es aire

Seix Barral. Barcelona, 2022. 539 páginas. 21,90 €. Libro electrónico: 9,99 €.

Por Aránzazu Miró

Este es un libro editado en el último mes de mayo, pero del que acaba de salir su segunda edición, solo un mes después. Ya sabemos que esa circunstancia no es garantía de calidad literaria; solo de éxito. Pero en este caso, con la apuesta de una gran editorial como es Planeta y su sello Seix Barral por un autor que venía publicando con asiduidad e interés de público en Sexto Piso, esta demostración de ventas quiero pensar que sí viene avalada por una buena y apreciada lectura, la que desde luego merece la obra. Aseguro que no defrauda.

Me resisto a decir que Lo demás es aire es una novela de amor; pero lo es: de amor al lugar, a uno mismo, a su anclaje en la vida. Es una autobiografía de un escritor pero también es una autobiografía de un lugar, y su estudio histórico y antropológico. Claro que va más allá de la auto-lo-que-sea, porque Juan Gómez Bárcena rastrea los archivos de Toñanes, la aldea cántabra a la que rinde homenaje en este libro hasta los pintores rupestres del Paleolítico y sus vidas; ahí y en tantas historias de siglos posteriores se pierde -claro está- ese anclaje auto-referencial.

Porque es un libro en el que entrelaza las historias de cuanto habitante de Toñanes ha podido investigar para contar una y muchas existencias y un gran sondeo a la vida a través del lugar. Lo hace con una estructura sorprendente, que él mismo define como esa «locura de llenar todos estos márgenes de fechas» que habrá que explicar. Todas las menciones de hechos, movimientos, nacimientos y especialmente defunciones, son reales e históricos y están datadas; y esas fechas constan al margen. Y uno las mira o se deja llevar por el texto que no se interrumpe. De manera que Juan Gómez Bárcena entrecruza en una lectura divertida, pero sobre todo muy bien trabada, tantas cosas insignificantes -o no- que son las que dan sentido al pueblo; sentido histórico, vital, antropológico, ya digo. Las que lo convierten en un lugar trascendental no solo para sus protagonistas, que son corales, sino para todos nosotros. Las que nos hacen entender que por pequeño y de paso que nos parezca un lugar, su importancia real es inenarrable. Para sus protagonistas, pero también para quienes tenemos la suerte de enterarnos de su trayectoria.

Eso es lo que ha hecho Juan Gómez Bárcena, un homenaje a un lugar en la demostración de la importancia de la documentación, del recuerdo, de las vidas que suman y crean una historia.

He dicho que es una historia coral y no es del todo cierta esa apreciación. El hilo conductor y mucho más lo pone un núcleo familiar, Mercedes y Emilio con sus hijas Diana y Marta y un proyecto de hijo del que viviremos sus vicisitudes, a la vez -¿no debería desentrañarlo?- que lo veremos crecer, en diferentes momentos temporales, como el niño de los dinosaurios, el mozo, el madrileño, siempre sin nombre, hasta que por fin se le asigne, y entonces seamos nosotros, los lectores, los que hilemos: si Juan, y si hijo de Gómez, y si hijo de Bárcena, y si investigador en archivos, y si transcriptor de entrevistas a informantes, y si... «Después de todo, la misma persona», que en un acto de amor dentro de la novela conduce a la mujer que ama «a acompañarlo al corazón de su infancia», a la vez que lo comparte en la novela: «Toñanes no es solo un pueblo: es, de alguna manera, una parte de él mismo», en un «arraigo que tiene de árbol [genealógico] pero también de tumba.»

Porque «treinta y dos casas, cuatro hoteles rurales, una iglesia, ningún bar» que conforman esa aldea insignificante retratada al comienzo del libro, es un paseo por la historia de la significación de un lugar en el tiempo, en sus vivos y sus muertos -«de sus vidas no queda más memoria que el trozo de papel en que se afirma que murieron»-, en los ojos de pasado o de futuro con que miran Emilio y Mercedes, los grandes protagonistas que lo entrelazan todo, pero también en el presente. Aunque la suya solo sea una de las historias que dan sentido a Toñanes. Todas datadas, algunas seguidas en el trasiego temporal de sus vidas.

Con todas ellas, Juan Gómez Bárcena ha construido una obra preciosa, de estructura complicada, con las dataciones temporales siempre históricas, siempre exactas, construyendo la historia de un lugar como homenaje al sitio, pero sobre todo a sus gentes.

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