Felipe VI lidera un tributo a Miguel Ángel Blanco en el que participan Pedro Sánchez, Alberto Núñez Feijóo, Íñigo Urkullo o Inés Arrimadas, entre otras autoridades.
Este domingo se ha recordado en la localidad vizcaína de Ermua a Miguel Ángel Blanco, en un homenaje de Estado presidido por el rey Felipe VI. Al evento, que también ha querido acoger a todas las víctimas del terrorismo de ETA, han acudido autoridades políticas como el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; el lehendakari, Iñigo Urkullu; el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo; la presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas; o el presidente del PNV, Andoni Ortuzar. Asimismo, han estado presentes la hermana del concejal homenajeado, Mari Mar Blanco, y el alcalde de la ciudad, Juan Carlos Abascal.
El acto se inició con vivas al Rey y a España, con una muestra de la cultura tradicional vasca -aurresku de honor- y recordando la trayectoria del horror de la banda terrorista con un vídeo proyectado en el Polideportivo Municipal Miguel Ángel Blanco. Con las ausencias de la reina Letizia -convaleciente de Covid-19, según la Casa Real- y de varias figuras y formaciones políticas como el expresidente José María Aznar o Vox -como protesta por los pactos del Gobierno con Bildu-, comenzó un evento que rindió tributo a la memora de Sotero Mazo Figueras -asesinado por los etarras en 1980- y del edil del PP vasco secuestrado el 10 de julio de 1997 y matado a sangre fría tres días más tarde, cuando tenía sólo 29 años. En un episodio que propició una movilización contra el terrorismo nunca vista hasta entonces en España.
Felipe VI expuso en su discurso que ir a Ermua en aquel año le resulta inolvidable. "Estaba consternado, conmovido. Yo tenía entonces la misma edad de Miguel Ángel cuando le asesinaron", avanzó en una intervención cariñosa para con las víctimas y sus familias. Recordó que en aquellos días -del 10 al 14 de julio de 1997, según concretó- en los que España quedó pendiente de la amenaza de ETA. "Desde las 15:30 de aquella tarde todos estuvimos con su familia y tras conocerse la amenaza de los terroristas, la sociedad salió a la calle (...) Hubo un silencio atronador y toda España siguió a Ermua en todo el país en su movilización. Nadie quería volver a su casa, el sufrimiento era tal que fue colectivo", ha rememorado sobre el 'Espíritu de Ermua'.
El Rey pide a la política "repesto y consideración" para las víctimas
"Recuerdo la manifestación en Bilbao, la muestra de firmeza y unidad (...) Nadie quería que se cumpliese el plazo, con un nudo en la garganta", dijo para a, a continuación, recordar la ovación que los ciudadanos dedicaron a las fuerzas policiales en San Sebastián, en una imagen "histórica", ha remarcado. "Hasta el último momento quisimos creer que no podía ocurrir", añadió. "Los sentimientos acumulados de tanta intensidad se desbordaron y la unidad proporcionó una seguridad que jamás habíamos sentido", profundizó en una narración que vio tranformar los lazos azules en negros, las manifestaciones de más de un millón de personas en Madrid o Barcelona.
El monarca ha dejado este mensaje: "El espíritu de Ermua es la victoria de la conciencia colectiva de todo nuestro pueblo; es la victoria de la dignidad y de la moral frente al miedo y al terror; es ejemplo, en fin, de nuestra fortaleza". Ha apelado a seguir "perseverando para que lo vivido no caiga en el olvido; para que la unidad nos convoque en torno a nuestra historia reciente, y para que el espíritu de Ermua nos recuerde, cada día, el valor de la paz, de la vida, de la libertad y de la democracia". Por ello, ha instado a la política a defender, "como un deber permanente", los derechos de los que fueron privados Miguel Ángel Blanco y todas las víctimas del terrorismo: "la vida, la libertad, la dignidad".
Llamó a la "responsabilidad en la defensa de valores y principios en que se basa nuestra democracia", explicó que "las víctimas dignifican la democracia, por eso merecen permanentemente nuestro respeto y consideración" y deseó que "la unidad nos convoque cada día". Instó a la política a actuar porque "no se puede permitir que haya generaciones que ignoren lo que pasó en esos dolorosos días, que no sepan cómo y por qué unió la conciencia colectiva y sirvió para asentar la convivencia". "Ese punto de inflexión, triste y desolador, nos ha traído hasta aquí", concluyó.
Las palabras de Sánchez
Pedro Sánchez tomó la palabra para subrayar el secuestro y asesinato como "una fecha fundamental en la historia de nuestra democracia". Indicó que en aquellos días nació un "frente común espontáneo frente a la violencia" y destacó que aquel suceso cambió a España para siempre. Puso en valor el fin de ETA, se dirigió a Mari Mar Blanco para decirle que ni todas las ayudas y reconocimiento pueden consolar a las víctimas y deseó que en este país se "construya una paz social que nos proteja siempre de la violencia". "La paz ha costado mucho y ojalá se cree una conciencia colectiva indestructible", reiteró.
Íñigo Urkullu, por su parte, denunció que la violencia de ETA fue "injusta, una injusticia ética, política y democrática". Pidió "autocrítica sincera a quienes ejercieron y ampararon la violencia de ETA", amén de confesar que "nos sentimos libres" cuando la banda anunció el cese de la violencia y expuso que van a trabajar en un "futuro con memoria, no debemos ni queremos hacer borrón y cuenta nueva". "Queremos un futuro asentado en la verdad reconciliadora y en la memoria para la convivencia", sentenció el lehendakari.
En el acto se reconoció a la corporación municipal de Ermua en aquel año 1997 (el alcalde Carlos Totorika y los concejales María Asunción Ardanza, Miguel Ledesma, Eduardo Markina, Natividad Alonso, Luis Eguiluz, Alfredo Lúcio, Jesús Villoria, Arrizotieta Araiztegi y Mari Mar Blanco en representación de su hermano Miguel Ángel) y se quiso destacar el trabajo de enseñanza de lo ocurrido que se está realizando en la juventud vasca.