En un determinado momento surgen unas fuertes discrepancias entre Alemania y la URSS. Hitler, viendo que Stalin está preparando una nueva guerra con Finlandia, le advierte de que Alemania está en contra de un nuevo conflicto bélico en la zona y, para proteger mejor sus estratégicas posiciones en Noruega, manda a instalar allí más sistemas antiaéreos, con sus correspondientes efectivos, utilizando para el traslado de todo este material (12 cañones antiaéreos y medio millar de efectivos) los puertos finlandeses. Stalin sospecha que Hitler se prepara para su propia “entrada” en Finlandia” y manda a su ministro de exteriores, Molotov, a Berlín para expresar su malestar y averiguar las verdaderas intenciones del Führer.
Después de arduas discusiones, los alemanes aclaran sus intenciones de proteger a Noruega, utilizando a Finlandia sólo como un “puente” (sus puertos) y el conflicto político se apaga. Pero, no permite a la URSS, dada la nueva posición alemana en la zona, de atacar de nuevo a Finlandia. De esa manera la tregua dura hasta el día 22 de junio de 1941, cuando Alemania, vulnerando el Pacto de No Agresión que tenía con la URSS, ataca el suelo soviético, dando el comienzo a una guerra de 4 años entre Alemania y la URSS.
En Finlandia, mientras tanto, la situación no se cambia. Sigue en vigor el Acuerdo de Paz firmado anteriormente durante la primera fase de “talvisota”. Pero, inesperadamente, 24 de junio, el Ministro (“narkom”- comisario del pueblo) de Defensa de la URSS, da órdenes a las tropas del Frente Norte, realizar los bombardeos de los aeropuertos finlandeses en los que podían estar concentrados los aviones de Alemania, aunque, según los datos de la inteligencia militar soviética, no hubo ninguna concentración de ni de tropas ni de aviones alemanes en la zona.
El mismo día, el general Meretskov, representante de la Comandancia Suprema de las Fuerzas Armadas soviéticas en el Frente Norte, está llamado a Moscú y se le detienen en la sala de espera del despacho de Stalin, donde el general estaba esperando la entrevista con el Comandante Supremo. Una vez detenido, fue acusado de la alta traición y brutalmente torturado para que revelase a los demás cómplices. Stalin da órdenes a efectuar un golpe militar demoledor al ejército finés. Unos 280 aviones del Frente Norte, bombardean los aeródromos donde podían encontrarse los aviones alemanes. Sin destruir ningún avión enemigo ni en la tierra ni en el aire, la aviación soviética ha perdido en el primer día 27 aviones propios. Fueron bombardeados 7 importantes núcleos ferroviarios, la capital Helsinki y su puerto. Otro importante puerto, el de la ciudad de Túrku, fue destruido por completo durante dos días de los bombardeos incesantes.
Ante esta nueva y brutal agresión soviética, el día 25 de junio se reúne el parlamento finlandés para decidir cómo actuar en estas nuevas condiciones. Los partidarios de contestar al agresor militarmente ganan la votación y Finlandia declara, 26 de junio de 1940, la guerra a la URSS. Moviliza 17 divisiones, en lugar de 3-4 que, según los cánones militares, le correspondía a movilizar proporcionalmente a su población (una división por cada millón de habitantes). Prácticamente toda la población masculina, capaz de manejar las armas, está movilizada para resistir ante el enemigo. Mal armado, poco profesional, este ejército improvisado va asestando unos golpes destructivos al regular ejército soviético. Es el momento, cuando Finlandia ve su magnífica ocasión para empezar la liberación de su territorio ocupado por las tropas soviéticas en la etapa anterior de la guerra. Y lo consigue, durante los meses junio, julio y agosto, con numerosas bajas y sacrificios (las bajas llegaron al 40% de todos los efectivos – unos 80 mil soldados muertos), pero también causando un enorme daño al Ejército Rojo: 250.000 bajas. Es la segunda fase de la “talvisota”, ya no tan fría climáticamente hablando, pero no menos caliente en los campos de batalla. Finlandia recupera prácticamente todos sus territorios y detiene su ofensiva en las fronteras internacionalmente reconocidas en aquel entonces ente Finlandia y la URSS.
El que más presionaba a Finlandia para que parara su ofensiva fue Churchill – claro Rusia ya era la aliada de Gran Bretaña y de los EE.UU. –, incluso declaró la guerra a Finlandia, pero más bien “formalmente”, sin ningunas consecuencias militares. Al contrario, los norteamericanos no declararon la guerra a los finlandeses, manteniendo las relaciones diplomáticas normales con Finlandia, y el embajador estadounidense permanecía en Helsinki durante toda la guerra.
Este armisticio “de facto” había durado el año 1942, 1943 y la mitad del 1944. El 6 de junio los aliados desembarcan sus tropas en Normandía y empieza una gran batalla en el frente occidental de Alemania. Justo tres días más tarde, el 9 de junio de 1944, las tropas del Ejército Rojo de nuevo atacan a Finlandia (la tercera fase) con el mismo objetivo de arrebatarla una significativa parte de su territorio. Las tropas soviéticas lograron tomar de nuevo la ciudad de Vyborg, pero su intención de conquistar todo el istmo de Karelia no tuvo éxito, la ofensiva soviética fue parada por las tropas fineses, causando, de nuevo, a las tropas del Ejército Rojo numerosas bajas en muertos, heridos y prisioneros.
Como las tropas aliadas estaban avanzando rápidamente hacia el corazón de Alemania, con la perspectiva de tomar pronto la capital alemana, Stalin decide parar su tercera ofensiva en Finlandia y concentrarse en la guerra con Alemania, para no permitir que los aliados llegaran primeros hasta Berlín, proclamando la derrota del régimen Nazi. Según Stalin, el enfrentamiento final con Finlandia podría esperar hasta después de la caída de la Alemania Nazi. Por tanto, Stalin propone a Finlandia firmar un armisticio. Pero los británicos se oponen a la firma “bilateral” del Acuerdo de Paz entre Finlandia y la URSS, aludiendo a una de las cláusulas del Acuerdo de Teherán, según la cual, ninguna parte firmante de dicho acuerdo estaba capacitada para firmar por separado, durante la guerra, ningún acuerdo con los demás participantes en la Gran Guerra al lado del enemigo alemán y sus aliados. Por tanto, el Acuerdo de Paz se firma entre La URSS, Finlandia y Reino Unido, en las condiciones mucho menos draconianas que pretendía Stalin y, de esa manera, los británicos pudieran vigilar y controlar los intentos de Stalin de convertir a Finlandia en una zona de su influencia total.
De esa forma, Finlandia logró su independencia de la URSS, a cambio de comprometerse ser un país “neutral” y no participar en ningún bloque militar. Aunque esta independencia fuera algo “limitada”, no se la podía comparar con lo que había pasado con los países como Polonia, Hungría, Rumania, Checoslovaquia que se quedaron bajó el control y la influencia total de la URSS. El Acuerdo de Paz definitivo (trilateral) fue firmado en febrero de 1947 y ratificado por el parlamento soviético en agosto del mismo año. Así que, la guerra por la “independencia” de Finlandia de su gran “gamberro” vecino, ha durado 8 años, demostrando que un país, por muy pequeño que sea, puede resistir ante un invasor mucho más poderoso.
Lo mismo está pasando 82 años más tarde, hoy en día, en la guerra de Ucrania por su independencia contra la Rusia de Putin, totalitaria y revanchista. La “talvisota” finlandesa no sirvió de ejemplo para el actual estratega del Kremlin, seguidor del entonces déspota georgiano. Más aún, como consecuencia de una guerra desatada por Moscú contra Ucrania, con el pretexto de no dejar acercarse a la OTAN a las fronteras rusas, ahora, cuando la Finlandia junto con Suecia fue proclamada, en la última cumbre de la OTAN celebrada en Madrid, próximo miembro de la Alianza Atlántica, la frontera de Rusia con la OTAN se prolongaría 1.300 kilómetros más. Y Finlandia, después de ocho decenios se convierte en un país “totalmente” independiente de la Rusia, abandonando su anterior status de un país neutral, impuesto a Suomi por la URSS de Stalin en 1947.
Es un capítulo final de la “talvisota”, que había empezado en el gélido otoño de 1939 y ha acabado recientemente en el caluroso verano madrileño de 2022. Una gran lección para los que no conocen bien los acontecimientos históricos y no son capaces de sacar las lecciones pertinentes.
Quiero recordar, que por su brutal agresión contra Finlandia en 1939, la URSS estalinista fue expulsada de la “Liga de las Naciones” (la ONU de entones). Nada parecido se ha producido hoy en día, respecto a la invasión salvaje de la Rusia de Putin contra Ucrania: Rusia sigue formando parta de la ONU, gozando del status del “miembro permanente del Consejo de Seguridad). ¿¡Por qué!?
Lo único que espero de toda esta “historia”, contada en el presente artículo, es que a Ucrania no la toque tardar otros 80 años para conseguir su independencia definitiva de su agresivo vecino ruso.
(A propósito, existe un interesantísimo libro, una novela, con el nombre de “Talvisota”, escrito por el periodista y escritor Xavier Horcajo y editado por la editorial ACTAS, en la cual la trama se desarrolla tanto en España durante la guerra civil, como en Finlandia en tiempos de la “guerra de invierno”. Recomiendo mucho leer esta magnífica obra, dado que el autor reproduce perfectamente el espíritu patriótico y una altísima moral del pueblo finés en su lucha contra las “hordas” estalinistas en los años 40 del siglo pasado).