El presidente estadounidense, Joe Biden, y su homólogo chino, Xi Jinping, conversaron este jueves por teléfono durante más de dos horas, en plena tensión entre ambos países por la estratégica isla de Taiwán.
Xi pidió que Estados Unidos "acate el principio de 'una sola China'", según un comunicado oficial de la Cancillería china. Durante la llamada entre los dos líderes, que se alargó durante más de dos horas, el presidente chino avisó a su homólogo de que "definir las relaciones entre ambos países desde una perspectiva de competición es engañoso y equivocado".
Xi expresó su deseo de que ambas superpotencias "mantengan la comunicación en asuntos importantes como la coordinación de políticas macroeconómicas, el mantenimiento de la estabilidad de las cadenas industriales de suministros y la garantía de la energía global y la seguridad alimentaria". Además, el líder chino avisó a Biden: "El desacople de las cadenas de suministro no contribuirá a impulsar la economía estadounidense".
Asimismo, Xi recomendó que ambos países "trabajen juntos" para "enfriar los asuntos regionales más candentes" y para "ayudar al mundo a salir de la pandemia de covid-19, del estancamiento y del riesgo de recesión".
Biden, por su parte, aseguró a su homólogo chino que la política de EE.UU. hacia Taiwán "no ha cambiado" y que su Gobierno sigue oponiéndose "enérgicamente" a cualquier esfuerzo unilateral para cambiar el statu quo.
"Sobre Taiwán, el presidente Biden subrayó que la política de EE.UU. no ha cambiado y que Estados Unidos se opone enérgicamente a esfuerzos unilaterales para cambiar el statu quo o socavar la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán", que separa a China de la isla, indicó la Casa Blanca en un comunicado.
El intercambio telefónico entre los dos líderes comenzó a las 8.33 hora local (12.33 GMT) y concluyó a las 10.50 hora local (14.50 GMT), según la mansión presidencial. Se trata de la quinta llamada telefónica de los dos líderes desde que Biden llegó a la Casa Blanca en enero de 2021.
La llamada ha despertado especial atención debido a las tensiones entre las dos potencias por la guerra en Ucrania, los aranceles estadounidenses sobre productos chinos y, sobre todo, un posible viaje a Taiwán de la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi.
Pelosi anunció sus planes de ir a Taiwán en abril, pero tuvo que suspender el viaje por contraer la covid-19, y ahora, según algunos medios estadounidenses, está haciendo preparativos para visitar la isla este verano, aunque su oficina no ha hecho todavía ningún anuncio oficial.
Sería la primera visita de un presidente de la Cámara de Representantes de EE.UU. desde 1997, cuando el republicano Newt Gingrich visitó la isla.
El Gobierno chino ha dejado claro que percibe el viaje como una amenaza y, ayer mismo, el portavoz de la Cancillería, Zhao Lijian, avisó que el gigante asiático "responderá con firmeza" y EE.UU. tendrá que "asumir todas las consecuencias" que surjan de la posible visita de Pelosi.
Taiwán es uno de los mayores motivos de fricción entre China y Estados Unidos, debido sobre todo a que Washington es el principal suministrador de armas de Taiwán y sería su mayor aliado militar en caso de un eventual conflicto bélico con China.
En 1979, tras romper los lazos diplomáticos con Taipéi y establecerlos con Pekín, Estados Unidos adoptó el Acta de Relaciones de Taiwán, en la que se comprometía con la defensa de la isla y el suministro de equipos bélicos.