Pedro Sánchez ha intervenido indirectamente para cesar a cinco consejeros independientes...
Pedro Sánchez ha intervenido indirectamente para cesar a cinco consejeros independientes de Indra, empresa que tiene ya controlada. Resulta que Indra se ocupa del recuento de los votos en las elecciones generales. El sanchismo está ya en campaña electoral. Indra es uno de los peldaños de la victoria y Pedro Sánchez quería poner el pie en ellos. ¿Con qué objetivo? El tiempo lo aclarará.
Alberto Núñez Feijóo se equivoca si cree, al estilo Mariano Rajoy, que la victoria le lloverá del cielo aguantando con calma y sin hacer nada. Pedro Sánchez derrotó nada menos que a Felipe González, que lo escabechó de Ferraz. Ganó después las primarias, la moción de censura y por dos veces las elecciones generales. No se va a rendir. A pesar de lo que anuncian los sondeos, está dispuesto a plantar cara y a disputar hasta la extenuación la silla curul del palacio de la Moncloa.
Poco a poco ha ido ocupando los puestos de decisión electoral tanto en el Gobierno como en el Congreso de los Diputados y en varias empresas clave. Le falta el poder judicial, pero está a punto de ejercer influencia decisiva sobre el Tribunal Constitucional. La democracia se salva en la hora presente gracias a la Justicia porque la mayoría de jueces y magistrados ejercen sus funciones con independencia. La gran aspiración de Sánchez y sus aliados comunistas, separatistas y bilduetarras consiste en neutralizar el poder judicial y, en cuanto sea posible, dominarlo.
No se puede tomar a la ligera, en fin, la destitución de los consejeros independientes de Indra porque semejante medida forma parte de una estrategia general para ganar las elecciones generales el año que viene. El desprecio en política y las actitudes desdeñosas se pagan muy caros en las urnas. Y el Partido Popular se puede llevar una sorpresa si no toma las medidas necesarias en los próximos meses, vigilando los envites del sanchismo cada día más descarados y agresivos.